Segundo aniversario del acuerdo UE-Turquía: un balance inaceptable

MSF

Hacemos un llamamiento a las autoridades griegas y europeas para que pongan fin a la política de contención que pone en peligro la vida de las personas vulnerables.

A medida que aumentan las llegadas y estalla la violencia en Lesbos, hacemos un llamamiento a las autoridades griegas y europeas para que pongan fin a la política de contención que pone en peligro la vida de las personas vulnerables.

Dos años después de la implementación del acuerdo UE-Turquía, nuestros equipos continúan presenciando diariamente el devastador impacto que tienen estas políticas inhumanas en la vida de miles de personas; somos testigos de las terribles consecuencias que están teniendo sobre su salud y, en particular, sobre su salud mental.

Debido a que en las últimas semanas las condiciones climáticas han mejorado, el número de llegadas ha comenzado de nuevo aumentar. Por ello, una vez más, hacemos un llamamiento a las autoridades griegas y europeas para que pongan fin a la política de contención que pone en peligro la vida de las personas más vulnerables.

Políticas de contención que crean hacinamiento y sufrimiento

Las restricciones geográficas están atrapando a los migrantes en los hotspots de las islas griegas, en condiciones de vida que no cumplen con los estándares humanitarios básicos. La situación en las islas sigue siendo dramática; con condiciones de vida inaceptables que son el resultado de la sobrepoblación y de la reducción de servicios disponibles. Mientras que las transferencias de más de 8.000 personas de las islas al continente durante el invierno ayudaron a descongestionar unas instalaciones que estaban hacinadas, más de 5.400 personas todavía viven en Moria, un campamento en la isla de Lesbos que estaba destinado a acoger a  solo 2.300. En Samos hay 2.000 personas viviendo en un campamento diseñado para recibir a 700 y alrededor de 1.300 más permanecen en Vial, otro campamento que está en la isla de Chios. Esta superpoblación está empeorando día tras día, ya que, solo en las dos primeras semanas de marzo, 589 personas más llegaron a las islas.

A pesar de la presencia de algunos actores médicos, las necesidades médicas básicas no están siendo cubiertas. Nuestros equipos médicos que trabajan cerca de Moria continúan viendo a muchos niños menores de 5 años con problemas respiratorios, diarrea y enfermedades de la piel. Algunos de los niños vuelven a la clínica en repetidas ocasiones, ya que las condiciones de vida en el campamento afectan continuamente a su estado de salud. Las condiciones de agua y saneamiento no cumplen con los estándares mínimos, con acceso limitado a las instalaciones de agua corriente y saneamiento, que a menudo no son funcionales ni higiénicas. Nuestros equipos también son testigos regularmente de incidentes de violencia y no existen sistemas para proteger eficazmente a las personas más vulnerables.

Una emergencia continua de salud mental

En los últimos dos años, y más recientemente en un informe publicado en octubre de 2017[i], nuestros equipos médicos han advertido de una emergencia de salud mental en las islas. En particular, nuestros psicólogos están preocupados de que las condiciones de vida precarias estén exacerbando la angustia mental y empeorando las condiciones de salud mental de las personas.

«Como psicóloga de MSF, he hablado con muchas personas que perdieron toda esperanza y dignidad y viven en total incertidumbre sobre su futuro. He hablado con personas con problemas de salud mental que necesitan atención especializada, cuya condición se ha deteriorado debido a las inhumanas condiciones de vida que hay en los campamentos. Personas que han sobrevivido a torturas y a encarcelamiento en sus países y que ahora vuelven a vivir esta situación traumática. Me dicen: «He hecho todo lo posible para escapar de la violencia y el abuso, y sin embargo ahora me veo de nuevo en una prisión, viviendo con miedo e incertidumbre», explica Aliki Meimaridou, psicóloga de MSF.

Se puede calificar de cualquier cosa, pero desde luego no de éxito

Vemos cómo la UE celebra este acuerdo como un éxito, debido sobre todo a la reducción en el número de llegadas a las costas de Grecia, y cómo está cerrando al mismo tiempo los ojos a la dramática situación en la que viven los refugiados y solicitantes de asilo, e ignorando las consecuencias humanas que están teniendo sus políticas.

«Dos años después de la entrada en vigor del acuerdo UE-Turquía, los líderes europeos siguen pretendiendo hacernos creer que este tipo de acuerdos son la forma de impedir que personas que huyen de situaciones de violencia y de guerras intenten alcanzar la seguridad en Europa, castigando a quienes logran cruzar las fronteras y manteniéndoles encerrados en unas condiciones de vida terribles, como las que encontramos en el campamento de Moria. Sin embargo, nosotros vemos lo contrario: el acuerdo no está dando los frutos que ellos se encargan una y otra vez de anunciar. Decenas de personas siguen cruzando el Mediterráneo y el Egeo todos los días; personas vulnerables que necesitan recibir una protección adecuada. Y sin embargo, lo único que se les ofrece es vivir atrapados y en condiciones deleznables, en campamentos como el de Moria. ¿De verdad quieren hacernos creer que existe una justificación para esto?, clama Tamim Elnaggar, nuestro mediador cultural en Lesbos.

“Las personas a las que proporciono apoyo psicológico son personas que han perdido toda esperanza de futuro, que viven en constante estrés y que están muertos de miedo ante la idea de que puedan devolverles a sus países. La mayoría de ellos han vivido experiencias extremadamente traumáticas en sus lugares de origen y padecen problemas de salud mental y traumas relacionados con las guerras o con las situaciones de violencia por las que han pasado. Vivir dentro de un entorno inseguro como el del campo de Moria no les ayuda a sobrellevar sus experiencias pasadas. Por el contrario, les recuerda la guerra y a la violenciade la que han tratado de escapar”, afirma Katerina Psaropoulou, nuestra psicóloga en Samos.

«Dos años después de la entrada en vigor del acuerdo UE-Turquía, no hay nada que celebrar. La semana pasada en Moria, dos jóvenes intentaron electrocutarse para acabar con sus vidas. El miércoles 14 de marzo, los disturbios en el campo estallaron una vez más. Esa noche y al día siguiente, nuestros equipos trataron a 19 personas por ataques de pánico y por haber sido rociados con gases lacrimógenos, incluidos 11 niños y un bebé de 6 meses. Esas escenas se han vuelto trágicamente comunes en las islas de Grecia. Es insoportable y simplemente escandaloso, así que, por favor, que nadie se atreva a decir que esto es un éxito», afirma Louise Roland Gosselin, nuestra coordinadora general en Grecia

Nuestro llamamiento

Existe un imperativo humanitario urgente para que se continúe intensificando el número de transferencias de personas desde las islas griegas al continente. La continua llegada de solicitantes de asilo a las islas, su extrema vulnerabilidad y la total ineficacia de los sistemas destinados a garantizar una recepción adecuada y una correcta identificación de sus vulnerabilidades indican una necesidad urgente de levantar las restricciones geográficas y trasladar a las personas al continente.

Para que las transferencias a tierra firme puedan continuar a un ritmo adecuado es necesario que se reanuden las reubicaciones a otros países de la UE. Y para ello, es necesario poder contar con más capacidad de alojamiento en la parte continental de Grecia. Por el momento, esta falta de capacidad de alojamiento está bloqueando la salida de cientos de personas de las islas.

Paralelamente, se debe intensificar la prestación de servicios médicos y otros servicios esenciales a fin de satisfacer las necesidades inmediatas de las personas en las islas y en la parte continental de Grecia. Las barreras para acceder a los servicios básicos (incluidas las barreras administrativas y la falta de traductores en los servicios nacionales de salud) deben abordarse.

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