Desde enero de 2017, han llegado a Uganda más de 230.000 sudaneses del Sur, huyendo de la escalada de violencia generada por varios grupos armados de la región ecuatorial, y todos necesitan ayuda humanitaria inmediata.
Nos preocupan especialmente las condiciones de hacinamiento de los 27.000 refugiados. Ahora, el gran reto es proveerles de agua potable suficiente y construir letrinas para toda la población.
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