Desde enero de 2017, han llegado a Uganda más de 230.000 sudaneses del Sur, huyendo de la escalada de violencia generada por varios grupos armados de la región ecuatorial, y todos necesitan ayuda humanitaria inmediata.
Las personas desplazadas que viven en el sur de Siria se enfrentan a una gran inseguridad y a un acceso limitado a la atención médica. Sus condiciones de vida, al volverse más precarias, deteriorarán más su salud.
Médicos Sin Fronteras (MSF) realizó una evaluación en terreno y consultó con las comunidades cuáles son sus necesidades más apremiantes. Entregó kits de higiene, agua y cocina.
A pesar de la inestabilidad y el conflicto internos, Libia sigue siendo un destino para trabajadores migrantes de todo el continente africano y un país de tránsito para migrantes, solicitantes de asilo y refugiados que intentan cruzar el mar y llegar a Europa.
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