Ébola: “Debemos terminar el trabajo”

Los equipos de promoción de la salud explican en Freetown (Sierra Leona) cómo reconocer los síntomas de ébola © Alessandro Siclari/MSF

La respuesta de Médicos Sin Fronteras (MSF) a la mayor epidemia de Ébola de la historia empezó en marzo de 2014 y, pese al progreso que se ha hecho en la lucha contra el virus, el Ébola pervive, de forma obstinada, en Guinea, Sierra Leona y Liberia. Ya son 27.678 los infectados y 11.276 las […]

La respuesta de Médicos Sin Fronteras (MSF) a la mayor epidemia de Ébola de la historia empezó en marzo de 2014 y, pese al progreso que se ha hecho en la lucha contra el virus, el Ébola pervive, de forma obstinada, en Guinea, Sierra Leona y Liberia. Ya son 27.678 los infectados y 11.276 las vidas perdidas. En las últimas ocho semanas, el número de casos en la región ha fluctuado en torno a 30 por semana, una cifra que en condiciones normales sería considerada una catástrofe.

La presidenta internacional de MSF, Joanne Liu, declaró la semana pasada: “Hemos visto muchos informes pidiendo cambios para que todo el mundo se centre en mejorar la respuesta a futuras epidemias. Mientras tanto, cada semana hay nuevos casos de Ébola y la epidemia todavía no está bajo control. Primero fue la indiferencia global, luego el miedo global, después la respuesta global y ahora ha llegado la fatiga global. Hay que acabar con la epidemia”.

 

GUINEA

En Guinea, las cadenas de contagio siguen en Conakry, Boké y Forecariah. “Aún se registran entre 12 y 18 casos de Ébola a la semana en Guinea”, dice Anna Halford, coordinadora de la misión en Guinea. “Los casos de Ébola siguen sin detectarse durante demasiado tiempo. En las últimas semanas, el 25% de los casos positivos se identifican después del fallecimiento, en la comunidad de las personas afectadas”, añade.

En Conakry, Médicos Sin Fronteras (MSF) se ha trasladado del centro de tratamiento en Donka a un nuevo centro en Nongo y continúa con su labor en toda la ciudad para combatir los rumores, el miedo y la fatiga entre la población. “Somos conscientes de que todo el mundo está cansado. Las autoridades están cansadas: han estado trabajando sin descanso y quieren que esto se acabe. La gente de Guinea está también cansada de la incertidumbre y el miedo”, afirma Halford, quien añade: “Después de más de un año luchando contra el Ébola, nosotros también estamos cansados, pero la epidemia no ha acabado y no podemos parar hasta llegar a cero casos”.

En el centro de Nongo, los pacientes pueden recibir sangre donada por supervivientes de Ébola, algo que, después de un ensayo con 101 pacientes en los últimos meses, no tiene efectos adversos, según se ha demostrado. Los resultados de la eficacia de este tratamiento no son públicos aún pero se espera que se publiquen por los investigadores en las próximas semanas. 

Para responder al reciente brote en Boké, en el norte de Guinea, MSF abrió un centro de tratamiento de Ébola el pasado 3 de julio. El foco es preocupante debido a la posibilidad de que se propague a la vecina Guinea Bissau.

En Guinea Bissau, MSF está formando a personal médico y preparando suministros ante la eventualidad de un caso que provenga del país vecino.

 

SIERRA LEONA
En Sierra Leona, el número de casos de Ébola sigue fluctuando en torno a los catorce registrados la semana pasada, y los puntos más afectados siguen siendo la Zona Occidental (Freetown) y los distritos de Port Loko y Kambia.

En Freetown ha habido un aumento de casos: diez registrados en la Zona Occidental durante la última semana, la cifra más alta desde marzo. Médicos Sin Fronteras (MSF) gestiona un centro de Ébola con una maternidad en Hastings. Este centro tiene servicios obstétricos para mujeres con Ébola que necesitan una atención especializada. Sin embargo, dado que otros centros en la ciudad están llegando al límite de su capacidad, este centro de MSF también está aceptando a pacientes que podrían tener Ébola pero que no son embarazadas. Actualmente hay seis pacientes ingresados.

También en Freetown, los equipos de MSF se están centrando en actividades de vigilancia en colaboración con el comité distrital de lucha contra el Ébola, que responde a los nuevos casos y hace seguimiento de los contactos durante el periodo máximo de incubación del Ébola (21 días).

Es esencial que cualquier caso sospechoso sea seguido en el marco de una respuesta coordinada, lo cual incluye una investigación concienzuda de los casos y la identificación y seguimiento de los contactos durante 21 días”, dice José Hulsenbek, coordinador de MSF en Sierra Leona. “En este proceso, sensibilizar a la comunidad es fundamental para que la enfermedad no se propague”, agrega.

En el distrito de Bo, MSF sigue gestionando un centro de Ébola que cubre el arco sudoriental del país. Aunque no se han registrado casos positivos en los últimos meses, el centro ha recibido casos sospechosos de Ébola cada semana, algo que forma parte del proceso de vigilancia. Los equipos también visitan distritos vecinos para supervisar la situación.

El centro de MSF en Magburaka cerró después de que no tuviera pacientes en dos meses. Sin embargo, un pequeño equipo sigue allí y espera abrir pronto una clínica para supervivientes de Ébola.

“Está claro que la labor para mejorar el sistema de salud de Sierra Leona no acabará con esta epidemia”, dice Hulsenbek. “Incluso antes del Ébola, Sierra Leona sufría una falta de personal médico capacitado, lo cual limitaba el acceso de la población a servicios médicos básicos. Tras la pérdida de más de 220 trabajadores de la salud que han sucumbido al Ébola, hay una gran necesidad no solo de financiación y promesas, sino de personal formado que esté en el terreno”.

LIBERIA

Por desgracia, tras haber sido declarado libre de Ébola el 9 de mayo, tras 42 días sin nuevas infecciones, Liberia ha vuelto a registrar casos de la enfermedad. “Aunque sea una decepción, el resurgimiento del Ébola no es totalmente inesperado”, dice Carissa Guild, coordinadora médica de los programas de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Liberia. “El riesgo de nuevos casos existe siempre que el virus esté presente en la región”.

El virus se detectó en la muestra de un chico de 17 años muerto en las afueras de la capital, Monrovia, y desde entonces se ha extendido a otras cinco personas. “Estos nuevos casos demuestran que la vigilancia sigue siendo clave en la región, incluso en las zonas declaradas libres de Ébola. No podemos relajarnos hasta que la enfermedad haya sido completamente erradicada en los tres países”, dice Guild.

Durante todo este tiempo MSF no ha intervenido directamente en el cuidado de los pacientes o en la investigación de nuevos casos, pero sigue preparada para dar apoyo al Ministerio de Salud en cuanto se necesite. De momento, MSF gestiona un hospital pediátrico de 69 camas en Monrovia para ayudar a restablecer el sistema secundario de salud, que como los de Guinea y Sierra Leona, ha quedado paralizado por las muertes de centenares de trabajadores de salud. En el recinto donde se ubica el hospital, MSF también gestiona una clínica dedicada específicamente a supervivientes del Ébola que sufren otras complicaciones de salud tras su recuperación.

“Pasar de centenares de casos por semana a solo 30 llevó bastante tiempo y cuantiosos recursos. Sin embargo, pasar de 30 casos a cero requiere un trabajo aún más meticuloso y difícil, dice la doctora Joanne Liu, presidenta internacional de MSF. “Nadie estaba preparado para la escala de esta epidemia, la mayor de la historia, ni esperaba que durase tanto tiempo. Pero no podemos perder la concentración ahora, debemos seguir trabajando hasta que la región entera se pueda declarar libre de Ébola”.

 

MSF (Médicos Sin Fronteras) cuenta actualmente con 92 trabajadores internacionales y 1.760 locales en Guinea, Liberia y Sierra Leona, y ha cuidado de 9.626 personas, incluyendo a 5.149 pacientes confirmados con Ébola desde marzo de 2014.

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