La desnutrición aguda afecta a 55 millones de niños menores de 5 años en todo el mundo

2500 niños del suroeste de la República Centroafricana están siendo tratados estos días por Médicos Sin Fronteras en un claro ejemplo de cómo una crisis económica afecta a las poblaciones más vulnerables. El viernes 16 de octubre se celebra el Día Mundial de la Alimentación, onomástica instaurada hace ahora 30 años por las Naciones Unidas […]

2500 niños del suroeste de la República Centroafricana están siendo tratados estos días por Médicos Sin Fronteras en un claro ejemplo de cómo una crisis económica afecta a las poblaciones más vulnerables.

El viernes 16 de octubre se celebra el Día Mundial de la Alimentación, onomástica instaurada hace ahora 30 años por las Naciones Unidas con el fin de “concienciar a las poblaciones sobre el problema alimentario mundial y fortalecer la solidaridad en la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza”. En esta ocasión, en la que todos los actos girarán en torno a cómo afecta la crisis económica mundial a la seguridad alimentaria, Médicos Sin Fronteras (MSF) quiere hacer hincapié una vez más en los 55 millones de niños menores de 5 años que sufren desnutrición aguda en todo el mundo, una enfermedad que acaba con la vida de 9 niños cada minuto.

Desde el pasado mes de agosto, los equipos de MSF están respondiendo a una emergencia nutricional en el suroeste de la República Centroafricana (RCA) en lo que es un claro ejemplo de cómo una crisis económica afecta a las poblaciones más vulnerables, pues en esta región, situada junto a la frontera con Camerún y Congo Brazzaville, prácticamente dos tercios de los trabajadores dependía de la actividad en las minas de diamantes.

Debido a la reducción de la actividad en el sector (la producción en la región ha caído hasta un 65% por la falta de demanda), miles de personas se han quedado sin la que era hasta ahora su única fuente de ingresos. Esto, unido a otros factores igualmente importantes como son la falta de acceso a la salud, una alta incidencia de enfermedades como la malaria, el SIDA o la tuberculosis, o el hecho de seguir una dieta pobre en nutrientes, basada casi exclusivamente en productos derivados de la mandioca, ha derivado en una situación crítica.

El programa de MSF cuenta con cuatro bases operacionales en distintas poblaciones de la zona y proporciona actualmente cuidados médicos a unos 2.500 niños con desnutrición aguda. Unos 150 de estos niños (los que requieren cuidados intensivos) están ingresados en los centros terapéuticos nutricionales, mientras que el resto sigue el tratamiento de manera ambulatoria con alimentos terapéuticos preparados (RUTF), un tipo de alimento que facilita el tratamiento de la desnutrición y ha multiplicado por 10 la capacidad de respuesta de las organizaciones humanitarias en las emergencias nutricionales.

A pesar de la existencia de estudios científicos que demuestran su eficacia y de la constatación de la misma por parte de las organizaciones humanitarias que trabajamos sobre el terreno, en la actualidad los RUTF sólo llegan a un 9% de los 19 millones de niños amenazados por la desnutrición aguda severa en el mundo. Por ello, en un día como el Día Mundial de la Alimentación, Médicos Sin Fronteras reclama una vez más que todas las ayudas alimentarias se adapten a las necesidades específicas de la primera infancia e incorporen la alimentación terapéutica como el tratamiento más eficaz contra la desnutrición aguda severa.

Sólo en 2008, MSF atendió en sus centros terapéuticos nutricionales a más de 210.000 niños con desnutrición aguda severa en todo el mundo. En la actualidad, la organización tiene abiertos en República Centroafricana cuatro proyectos de emergencia en Nola, Boda, Gamboula y Carnot y atiende casos de desnutrición infantil en sus proyectos regulares de Kabo, Batangafo, Boguila, Markounda, Paoua y Bocamanga.
 

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