La respuesta contra el VIH en África Central y Occidental no tendrá éxito si no se resuelven los obstáculos

Pacientes en el hospital de MSF en Kinshasa. ©Guillaume Binet/MYOP

Los jefes de Estado africanos se reunieron en Addis Ababa (del 29 de junio al 4 de julio) para respaldar el plan de emergencia impulsado por ONUSIDA para acelerar la cobertura de tratamientos para VIH en África Central y Occidental, desde Médicos Sin Fronteras (MSF) reiteramos nuestro llamado en favor de un plan claro y […]

Los jefes de Estado africanos se reunieron en Addis Ababa (del 29 de junio al 4 de julio) para respaldar el plan de emergencia impulsado por ONUSIDA para acelerar la cobertura de tratamientos para VIH en África Central y Occidental, desde Médicos Sin Fronteras (MSF) reiteramos nuestro llamado en favor de un plan claro y un firme compromiso político de los gobiernos afectados y de todas las partes interesadas internacionales, a fin de eliminar obstáculos de larga data e implementar estrategias simplificadas que incrementen el tratamiento vital para 4.7 millones de personas que viven con VIH y aún no tienen acceso a terapia antirretroviral (ARV).

Las bajas tasas de prevalencia de VIH en los 21 países de la región, que van de 2 a 10%, han derivado en una menor atención e inversión a la respuesta contra el VIH. En esta región, sólo el 28% de las personas y el 20% de los niños que viven con VIH tienen acceso a los ARV. Esta situación genera una gran cantidad de fallecimientos y una creciente incidencia. El informe “Fuera de Foco” que publicó MSF en abril de 2016, enfatiza los numerosos y críticos obstáculos que entorpecen una mayor cobertura de tratamiento para el VIH en la región. Al enfrentarse con estos obstáculos críticos, personal de MSF en hospitales o clínicas que atienden el VIH y son apoyados por la organización -en Conakry, Guinea y en Kinshasa, República Democrática del Congo (RDC)- reportan que durante el último cuarto de 2016 los pacientes llegaron en estados tan avanzados de VIH que entre un 43% y 36% de ellos murió al llegar y alrededor de un tercio murió dentro de las 48 horas posteriores a su hospitalización.

La reunión de los jefes de Estado africanos estuvo enfocada en profundizar el compromiso por parte de los gobiernos, los hacedores de políticas claves y los donantes, hacia la implementación de un plan regional de emergencia para el VIH y promover planes de aceleración específicos para cada país en los 14 países prioritarios (Benin, Burkina Faso, CAR, Cameroun, DRC, Gabon, Guinea, Ivory Coast, Liberia, Nigeria, Tchad, Togo, Senegal and Sierra Leone (UNAIDS).

Desde MSF elogiamos el liderazgo mostrado por ONUSIDA y los Estados africanos para iniciar el Plan de Aceleración. Los líderes africanos deben abordar cualquier factor limitante que pueda prevenir la plena realización de este plan. Estos incluyen los bloqueos legales y en las políticas, los sistemas de salud centralizados, la deficiente adquisición de medicamentos y la mala gestión de la cadena de frío, los obstáculos financieros entre los que se incluyen las cuotas cobradas a los pacientes y los altos niveles de estigma. También pedimos que el Plan de Aceleración sea incluido en los países de la región que faltan y que se enfrentan a brechas similares en el acceso al tratamiento.

“Esta es una oportunidad crucial para convertir los esfuerzos de los gobiernos en planes de acción claramente definidos e inclusivos para cada país, que aborden los diversos obstáculos a los que las personas que viven con VIH se enfrentan diariamente. Cada paciente que se presenta con un estado avanzado de SIDA en nuestros hospitales es un terrible testimonio de estos obstáculos. Nuestros pacientes nos hablan frecuentemente del sufrimiento inimaginable que implica el intentar acceder al diagnóstico y tratamiento: estantes vacíos, cuotas y costos de transporte impagables, largas filas y el estigma y discriminación en las clínicas,” declara Joanne Liu, presidenta internacional de MSF.

Las estrategias fundamentales para la respuesta ante el VIH en África del sur y oriental utilizadas durante los años dos mil, apoyan fuertemente una respuesta más amplia basada en la calidad de la atención a los pacientes. Junto a otras organizaciones, llamamos a eliminar las cuotas de usuario, para permitir el comienzo del “test and start” (comenzar el tratamiento inmediatamente después del diagnóstico) y lograr mantener a las personas saludables con tratamiento de por vida. Las mejoras en la gestión de suministros y de entrega deberían incluir mecanismos de monitoreo sólidos de las existencias por parte de la población civil y de las organizaciones de pacientes.

Para alcanzar a una mayor cantidad de pacientes será necesaria la implementación de “rotación de tareas”. Las tareas más básicas serían delegadas a las enfermeras para que los trabajadores sanitarios puedan realizar las pruebas, recetar y distribuir ARVs, asesorar a pacientes y contactar a quienes abandonan el tratamiento. Los llamados “modelos de atención diferenciados” han sido pilotados exitosamente por MSF en Kinshasa, República Democrática del Congo, y en Zemio, República Centroafricana, permitiendo la descentralización de los modelos simplificados de prestación de servicios de VIH a los centros de salud y a niveles comunitarios.

El papel que tienen la sociedad civil y las organizaciones de pacientes en la respuesta al VIH es vital. MSF es testigo de la reticencia de los ministerios de salud, gobiernos y la comunidad internacional para incluir totalmente a la sociedad civil y a las comunidades apoyo en la entrega de servicios, diagnóstico y apoyo para la adherencia; así como para actividades que reduzcan el estigma y para el monitoreo de servicios. Los «observatorios de tratamiento de la comunidad» que actualmente se llevan a cabo en Burkina Faso, Camerún y República Democrática del Congo son fuertes ejemplos de esta función de vigilancia. Estas entidades valiosas requieren una financiación constante y un apoyo técnico y deben ampliarse en todos los países de la región.

“La sociedad civil y las comunidades de personas que viven con VIH en África Occidental siguen aisladas y subfinanciadas, con poco apoyo por parte de la sociedad civil internacional, de los gobiernos y los donantes. En África del sur y África oriental, el haber involucrado a las personas que viven con VIH en la respuesta contribuyó a lograr grandes victorias en la cobertura antirretroviral, en el apoyo y la atención. Necesitamos fortalecer la alfabetización sobre el tratamiento, ya que ofrece una posibilidad de autonomía en la atención y que permite abordar actitudes estigmatizantes,” dijo Amanda Banda, coordinadora de incidencia de VIH para MSF.

Actualmente MSF apoya el tratamiento de 200,000 pacientes en 19 países, principalmente en África. Esto incluye proyectos de VIH y actividades en África Central y Occidental: República Democrática del Congo, Guinea, Chad, República Centroafricana, Níger, Mali y en otros países con baja cobertura ARV como Sudán del Sur, Yemen y Myanmar.

 

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