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17.02.2022

Tormenta tropical en Malaui: miles de desplazados necesitan asistencia urgente

El 24 de enero, la tormenta tropical Ana tocó tierra en Malaui y afectó directamente a alrededor de 945.000 personas, mató a 45 y dejó a decenas de miles sin acceso a alimentos ni a agua potable. Como respuesta, el presidente declaró un estado de desastre nacional solo dos días después. El sur de Malaui, el área más golpeada, deberá ser reconstruido después de que los vientos destructivos y las inundaciones repentinas arrasaron rutas, dañaron los suministros de energía y dejaron a familias sin refugio. Actualmente, 152.000 desplazados internos están distribuidos en 178 campamentos en la región y necesitan asistencia urgente.

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La tormenta tropical Ana es la tercera tormenta más importante en afectar a Malaui en los últimos siete años. En 2015, la tormenta tropical Chedza provocó la muerte de 176 personas y, en 2019, el ciclón Idai afectó directamente a más de 920.000 personas en todo el país, lo que la convirtió en la segunda tormenta más mortal registrada en el hemisferio sur. “En Nsanje, las personas dicen que Ana fue peor que Idai”, comenta Marion Péchayre, jefa de misión de MSF en Malaui. “Aunque esto sea anecdótico, parece que estas tormentas destructivas están ocurriendo con mayor frecuencia, lo que es muy problemático y potencialmente mortal para muchos malauíes”. 

Si bien los trabajos de emergencia hechos por el gobierno, las autoridades locales y las ONG locales ayudaron a estabilizar la situación, las necesidades de las personas desplazadas aún son enormes. Las instalaciones sanitarias precarias, el hacinamiento en los campamentos y el agua estancada suponen un riesgo alto de brotes epidémicos de enfermedades, especialmente en un distrito como Nsanje, donde el cólera es endémico. El aumento en los casos de malaria también es un motivo de preocupación.

“El sistema de salud malauí, con escasez permanente de medicamentos esenciales, escasez significativa de trabajadores de la salud y centros de salud dañados, necesita nuestro apoyo urgente”, Dra. Narine Danielyan, coordinadora médica de MSF.

“Las familias, algunas con cinco o más niños, perdieron sus casas y reservas de alimentos y ahora están viviendo en campamentos sin ningún refugio o en condiciones muy precarias”, informa la Dra. Narine Danielyan, coordinadora médica de MSF. “Las personas tienen un acceso limitado o nulo al agua, y las instalaciones sanitarias son espantosas. Algunos campamentos con 2.000 personas solo tienen 10 letrinas y a veces se usan las áreas de baño también como letrinas”.

“Para las personas que usan medicamentos crónicos, como insulina o tratamiento antirretroviral, la pérdida o destrucción de los medicamentos puede significar la interrupción del tratamiento”, continúa Danielyan. “Además, las personas que necesitan atención médica urgente, como mujeres embarazadas, niños enfermos o personas con heridas, no están yendo a los centros de salud, lo que las pone en riesgo de sufrir complicaciones potencialmente mortales. Esto se debe a que los centros de salud están muy lejos o que las personas le están dando prioridad a su supervivencia inmediata antes que su salud. 

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Un logista de MSF inspecciona el trabajo realizado en los pozos de letrinas que construimos en el campo de desplazados de Bangula, Malaui.

Gracias a nuestra presencia actual en el sur del país, estamos trabajando en estrecha colaboración con el Ministerio de Salud para proporcionar apoyo en esta región de diferentes maneras.

Clínicas móviles 

El Ministerio de Salud proporciona apoyo de atención médica a las personas en los campamentos de desplazados internos mediante clínicas móviles, pero lo hace a expensas de su ajustado presupuesto anual, lo que deja poco margen para las intervenciones de emergencia. Desde MSF, ayudamos con los apoyos de logística y el suministro de medicamentos y personal para evitar una posible falta. Para proteger la dignidad de las personas y ofrecer privacidad a los pacientes en las clínicas móviles, proporcionamos carpas en varios campamentos. Los equipos de extensión comunitaria también están asistiendo con la vigilancia epidemiológica y las derivaciones a los centros de atención médica. 

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Trabajador del Ministerio de Salud de Malaui asiste a una paciente en la clínica móvil de Kampata, en Nsjane, en donde proveemos apoyo mediante personal e insumos para las personas desplazadas por la tormenta tropical Ana

Agua y saneamiento 

Las evaluaciones realizadas por nuestros equipos de varios campamentos resaltan la necesidad urgente de inodoros, duchas y abastecimiento de agua potable segura. Varios miembros de nuestro equipo están trabajando en la construcción de letrinas y para garantizar servicios de saneamiento y agua. Además, distribuimos suministros esenciales de higiene (jabones, colchonetas para dormir y baldes) entre las personas que más los necesitan.

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Un trabajador de MSF conecta una tubería de agua en un pozo en el campo de desplazados en Bangula, Malaui.

Preparación para el cólera

En Nsanje, se vacunaron a miles de personas contra el cólera en 2020, lo que significa que tienen determinado nivel de protección contra la enfermedad transmitida por el agua que suele causar deshidratación grave, especialmente en jóvenes y personas débiles. Esto puede ayudar muchísimo a reducir el riesgo de un brote epidémico. Lamentablemente, las últimas vacunaciones contra el cólera entre las personas en Chikwawa tuvieron lugar en 2017, y actualmente no hay vacunas disponibles en el país. En esta etapa, nuestros equipos médicos no reportaron un aumento en los casos de cólera, pero estamos preparados para responder y establecer centros para el tratamiento del cólera en caso de que haya algún brote epidémico. El Ministerio de Salud, por su parte, está trabajando para comprar e importar más vacunas.

Nuestros equipos continuarán realizando más evaluaciones y proporcionando apoyo donde las necesidades sean mayores. Se espera que nuestras intervenciones continúen hasta fines de marzo.

Trabajamos por primera vez en Malaui en 1986. En Chiradzulu, apoyamos al equipo de gestión del distrito en la ejecución de un programa de tuberculosis y VIH que incluye a bebés que le diagnosticaron VIH. En Blantyre, ejecutamos un proyecto para detectar, diagnosticar y tratar el cáncer de cuello uterino, que representa el 40% de todos los tipos de cáncer entre las mujeres en Malaui.