Historias en tiempos de epidemias

Queremos dar a conocer la historia de seis personas que viven actualmente en diferentes partes del mundo donde hay una epidemia activa.

Una epidemia se produce cuando una enfermedad contagiosa se propaga rápidamente en una población determinada, afectando al mismo tiempo a un gran número de personas durante un periodo de tiempo concreto. Si la propagación de la enfermedad es descontrolada, el sistema de salud puede verse desbordado e incluso llegar a colapsar. En Médicos Sin Fronteras respondemos a las siguientes epidemias: sarampión, malaria, meningitis, cólera, Ébola, dengue y fiebre amarilla.
En cambio hablamos de pandemia cuando un brote epidémico afecta a regiones geográficas extensas como, por ejemplo, varios continentes, el VIH y la tuberculosis son algunas pandemias a las que respondemos. 
La pandemia de COVID-19 sumó un riesgo más en sitios que ya sufrían de epidemias, lo que ocasionó que cambiaran las prioridades médicas y muchos recursos humanos y financieros se reasignaran para responder al nuevo coronavirus.
Sabemos que con la presencia del nuevo coronavirus las personas están  aprendiendo a vivir con la pandemia, por eso desde Médicos Sin Fronteras queremos dar a conocer la historia de seis personas que viven actualmente en diferentes partes del mundo donde hay una epidemia activa: cólera, VIH, malaria, Ébola, tuberculosis y sarampión. En todos estos lugares, nuestros equipos se esfuerzan para mantener los servicios de salud regulares disponibles y accesibles y así evitar perder aún más vidas

Cólera 

Ajia vive en el estado de Borno en Nigeria junto a aproximadamente 1.5 millones de personas que debieron abandonar sus hogares en otras partes de la región, a causa del conflicto armado que ya lleva más de diez años. 
En los campamentos de desplazados internos de Borno, la pandemia de COVID-19 se suma al cólera, a la desnutrición severa, al sarampión y a la malaria. Estos espacios no proveen las condiciones mínimas para poder enfrentar el COVID-19: están superpoblados, tiene instalaciones deficientes de agua y saneamiento y es limitado el acceso a artículos de higiene esenciales como agua y jabón. 
 

Tuberculosis 

Svitlana fue diagnosticada a fines de 2019 con tuberculosis resistente a los medicamentos (TB-DR, por sus siglas en inglés), una forma de la enfermedad que no responde los dos fármacos más comunes. Inició su tratamiento en el hospital de Zhytomyr, Ucrania y se siente mucho mejor. 
La región de Zhytomyr tiene una de las tasas más altas de tuberculosis del país. Desde Médicos Sin Fronteras trabajamos junto al Ministerio de Salud para dar un tratamiento de la TB-DR adaptado a las últimas recomendaciones internacionales: centrado en las personas, ambulatorio tanto como sea posible, con mejores diagnósticos y acceso a los medicamentos más modernos que reducen el tiempo de tratamiento y tienen menos efectos secundarios, e incluyendo apoyo psicológico y social. 
 

Malaria 

Rupilia es de Venezuela y se dedica a la agricultura. Vive a unos 30 minutos de la clínica a donde concurrió a buscar atención para la malaria. Ya contrajo la enfermedad tres veces; la última creyó haberse recuperado del todo, pero tras tres días de malestar fuerte, volvió al centro de salud y fue diagnosticada con una recaída. Sucre es uno de los estados con mayor incidencia de malaria, el clima y la vegetación son perfectos para la proliferación del mosquito transmisor de esta enfermedad. 
 

Ébola

Samwengi tuvo Ébola y sobrevivió. Fue el primer paciente atendido en el centro de tratamiento del Hospital General de Bolomba, en el marco de la respuesta al undécimo brote de la enfermedad en el país, declarado el 1 de junio de 2020 en la provincia de Ecuador, República Democrática del Congo.  
Luego de recuperarse se unió al equipo de Médicos Sin Fronteras como trabajador comunitario, con la labor de explicar la enfermedad a personas sospechosas de haberla contraído y convencerlas de buscar atención médica. El involucramiento de la comunidad en la respuesta a toda pandemia, es fundamental para frenarla. 
 

Sarampión

Salamatour llevó a sus hijos a vacunar durante una campaña contra el sarampión en el distrito sanitario de Baboua-Abba, República Centroafricana. Ella y sus cuatro hijos son de un pueblo cercano a la frontera con Camerún del que debieron huir hace cinco años, cuando grupos armados atacaron su comunidad. Esta región es de muy difícil acceso y la cobertura de vacunación es muy baja, como en gran parte del país. 
Ante un alerta por la cantidad de casos de sarampión en la zona, los equipos de Médicos Sin Fronteras organizaron una campaña y vacunaron a 44.994 niños y niñas de entre 6 meses y 10 años. 
 

VIH

Thongsei es paciente de la clínica de Médicos Sin Fronteras en Moreh, India desde 2012, cuando fue diagnosticado con VIH. Está casado con Mary y tienen siete hijos, algunos de los cuales también son seropositivos.
Hizo su primera consulta porque pensó que tenía tuberculosis pero, luego de testearlo, le diagnosticaron VIH. Debido a su falta de fuerza, no puede trabajar y tiene miedo de la discriminación, pero se mantiene activo realizando tareas en su comunidad y continúa con el tratamiento. 
Como en todos los proyectos de Médicos Sin Fronteras, el centro de salud está cerca de las comunidades, la medicación es gratuita y el seguimiento es personalizado, para favorecer la adherencia al tratamiento y prevenir la mayor diseminación de las enfermedades. 

Ajia, Rupilia, Samwengi, Svlitana, Salamatou y Thongsei viven en contextos de crisis humanitarias, donde enfermedades epidémicas tienen un impacto sobre su vida desde hace años, y donde el nuevo coronavirus se suma a éstas, amenazando todavía más su supervivencia. 

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