Dos meses después de que se declarara oficialmente el brote de la enfermedad por el virus del Ébola en la República Democrática del Congo, y con más de 2.000 casos confirmados y más de 750 fallecidos, pedimos que se intensifique urgentemente la respuesta médica.
La propagación de la enfermedad a un ritmo sin precedentes
La epidemia de la enfermedad por el virus del Ébola sigue propagándose a un ritmo sin precedentes y llegando a nuevas zonas. Los esfuerzos para controlarla siguen siendo insuficientes. «Cada retraso cuesta vidas. Seguimos persiguiendo el brote en lugar de adelantarnos a él. Cada vez hay más personas infectadas, más familias pierden a sus seres queridos y la epidemia resulta cada vez más difícil de contener. Necesitamos una acción internacional más firme y coordinada para actuar con mayor rapidez y mejorar el acceso tanto a la atención médica para el Ébola como a otros servicios sanitarios esenciales», afirma Trish Newport, Coordinadora de emergencias de MSF.

En solo dos meses, el actual brote causado por el virus Bundibugyo, se ha convertido en el tercer brote más grande de Ébola y en el de más rápido crecimiento de todos los registrados hasta la fecha. En menos de cinco semanas, el número de casos confirmados se ha triplicado, pasando de 650 a más de 2.000 a fecha de 13 de julio. El número de fallecidos se ha multiplicado por más de cinco, pasando de 130 a más de 750.
La epidemia ya ha superado la mitad del número de casos registrados durante el brote de Ébola de 2018-2020 en la República Democrática del Congo, que duró casi dos años.
Una epidemia con múltiples factores

La situación es especialmente alarmante, ya que el brote sigue expandiéndose geográficamente. El acceso limitado a la atención médica, un sistema de vigilancia desbordado y la creciente presión sobre los centros de tratamiento, hacen que comunidades enteras fuera de las principales zonas urbanas sigan sin recibir el apoyo adecuado.
Por ello, instamos a las autoridades sanitarias y a los actores humanitarios a que aumenten rápidamente los recursos de la respuesta a la enfermedad por el virus del Ébola. Es urgente la participación comunitaria, la vigilancia, las pruebas y el diagnóstico. La atención a los pacientes, el apoyo a los supervivientes y la gestión segura y digna de los cadáveres y los entierros son una prioridad.
Desde Médicos Sin Fronteras pedimos también que se aborden otras necesidades sanitarias urgentes no relacionadas con la epidemia.
Ituri, el foco de la epidemia

Los frecuentes desplazamientos de la población entre ciudades, aldeas y sitios mineros siguen siendo un gran desafío para controlar el brote de la enfermedad por el virus del Ébola.
La provincia de Ituri, epicentro del brote, concentra aproximadamente el 90% de todos los casos confirmados. «En Mongbwalu, vemos cada día las mortíferas consecuencias de estas carencias«, afirma el doctor Ayokunnu Raji, coordinador médico de MSF.
”En el Centro de Tratamiento de Ébola seguimos atendiendo a pacientes que llegan en estado crítico, con pocas posibilidades de sobrevivir. Desde que MSF inició sus actividades de respuesta al Ébola aquí, 57 personas han logrado salir adelante, pero más de 110 pacientes han fallecido. Un aumento de los recursos nacionales e internacionales ayudaría a frenar la propagación de la epidemia y reducir la pérdida de vidas», añade Ayokunnu.
«En Bunia, el Centro de Tratamiento del Ébola de Elikiya, con 90 camas, funciona casi siempre a plena capacidad. La gente nos dice a menudo que prefiere esperar en casa y acudir solo cuando hay una cama disponible«, explica Sylvie Kaczmarczyk, Coordinadora de emergencias de MSF en Bunia.
«Como consecuencia, seguimos recibiendo pacientes que llegan tarde y que ya se encuentran en estado crítico. Es devastador saber que muchas de estas muertes podrían haberse evitado mediante un diagnóstico precoz y un acceso oportuno a los cuidados médicos», se lamenta Kaczmarczyk.
Acercar la respuesta a las comunidades, la clave para detener la propagación de la enfermedad por el virus del Éboa

Aunque otras organizaciones médicas colaboran con el Ministerio de Sanidad en el este de la República Democrática del Congo, siguen existiendo importantes carencias.
El sistema de vigilancia del país está diseñado para detectar casos de forma precoz a través de sólidas redes comunitarias y del sistema sanitario local. Sin embargo, el actual brote de la enfermedad por el virus del Ébola, junto con otras muchas amenazas sanitarias, ha llevado al sistema al límite.
La clave para frenar y detener la propagación de la epidemia es acercar la respuesta a las comunidades. Al mismo tiempo, se debe reforzar la respuesta médica y el sistema de vigilancia. Los casos deben poder identificarse y aislarse lo antes posible.
También deben continuar los esfuerzos para ampliar las pruebas, el rastreo de contactos y la participación de la comunidad.
Las restricciones de movimiento que están siendo aplicadas por las autoridades del país y por otros países, están creando dificultades adicionales para el despliegue y la rotación del personal especializado en la enfermedad por el virus del Ébola. Por ejemplo, los cierres de fronteras y los requisitos de autocontrol son medidas que afectan a nuestro personal.
¿Cómo estamos respondiendo hoy en el país?
Actualmente gestionamos siete centros de tratamiento de Ébola y más de 15 unidades de aislamiento en las provincias de Ituri, Kivu del Norte, Kivu del Sur y Tshopo. Hay una capacidad conjunta de más de 430 camas.
Desde el inicio del brote y hasta el 14 de julio, los equipos de MSF han ingresado a más de 968 pacientes, incluidos 357 casos confirmados. Hasta la fecha son 116 los supervivientes que han logrado vencer al virus en las instalaciones de MSF.
Además, nuestra organización colabora con el Ministerio de Sanidad en actividades de vigilancia y detección, participación comunitaria y formación. Además de los esfuerzos para garantizar un acceso seguro a otros servicios sanitarios esenciales.
Enfermedad por el virus del Ébola: una crisis en medio de múltiples emergencias

El brote de ébola se está desarrollando en un contexto de conflicto armado, desplazamientos y múltiples emergencias sanitarias simultáneas. La inseguridad sigue restringiendo el acceso a algunas comunidades, mientras que los equipos de MSF responden simultáneamente a otras necesidades médicas urgentes, como el cólera y la malaria.
También se prevé que la proximidad de la temporada de lluvias provoque un aumento de los casos de malaria. Esto supondrá una carga adicional para un sistema sanitario ya de por sí sobrecargado.
«Es fundamental acelerar los esfuerzos para mejorar el acceso a la atención médica de Ébola, al tiempo que se garantiza la prestación de otra ayuda humanitaria básica, como la asistencia sanitaria, y servicios de agua y saneamiento. No podemos seguir respondiendo a la epidemia con los recursos tan limitados mientras vemos cómo continúa extendiéndose», afirma Newport.
«Solo una respuesta médica sólida y dotada de los recursos adecuados, que refleje verdaderamente la magnitud de las necesidades sobre el terreno, puede evitar que este brote se convierta en una crisis que supere nuestra capacidad de contención. Para lograrlo, se necesita de manera urgente un mayor apoyo internacional».