A más de un mes y medio de los terremotos del 24 de junio en el centro-norte de Venezuela, las comunidades afectadas en La Guaira y Caracas enfrentan una profunda crisis de salud mental. Esta se ve marcada por el duelo, el desplazamiento y la pérdida de la sensación de seguridad en sus propios hogares.
Frente a esta situación, Médicos Sin Fronteras (MSF) desplegó una respuesta integral que incluye la atención en salud mental y apoyo psicosocial a través de clínicas móviles en La Guaira (Maiquetía, Catia La Mar, Tanaguarena) y Caracas (Av. Bolívar).
Las secuelas después de la catástrofe: lo que no se ve de los terremotos en Venezuela

Las actividades de salud mental brindan un espacio seguro para expresar y procesar lo que viven las comunidades afectadas. Mediante la psicoeducación comunitaria, los equipos acompañan a niños, adolescentes y adultos a reconocer reacciones como el miedo, la tristeza y la angustia. Esto permite detectar a quienes requieren Primeros Auxilios Psicológicos (PAP) y contención inicial.
Cuando el impacto emocional interfiere con la vida cotidiana o el autocuidado, MSF ofrece consultas individuales y familiares para fortalecer sus estrategias de afrontamiento. Y, si es necesario, derivar a servicios especializados.
En una catástrofe como los terremotos que azotaron a Venezuela, perder a un ser querido, la vivienda o el sustento diario deja una huella profunda que puede afectar seriamente la salud mental, generando tristeza profunda, ansiedad o procesos de duelo.
En el día a día, este impacto suele manifestarse a través de un miedo persistente a que vuelvan los temblores, problemas para dormir o pesadillas, cambios repentinos de humor, aislamiento y recuerdos involuntarios que hacen revivir el momento de los terremotos.
El duro trabajo de nuestro personal
Natalia Tapiero, psicóloga de Médicos Sin Fronteras, lleva un mes prestando atención en salud mental en la morgue de La Guaira. Allí, miles de familias llegan buscando a sus seres queridos desaparecidos durante los terremotos.
«Familia por familia brindamos soporte antes, durante y después del proceso de identificación. Ofrecemos primeros auxilios psicológicos, mensajes de autocuidado y de normalización de síntomas. Hemos visto que el impacto emocional es severo: estrés agudo, pesadillas y flashbacks sensoriales tan vívidos que las personas sienten que la tierra sigue temblando«, expresa Natalia.

En La Guaira, las morgues colapsaron, por lo que el puerto fue designado como el lugar para recibir a los fallecidos. «He visto continuamente lo que los psicólogos llamamos disociación funcional: personas que guardan su dolor en un rincón para poder resolver trámites prácticos, postergando su duelo hasta encontrar a sus familiares«, cuenta Natalia. «Hay otros que llegan con una devastación evidente y también hay quienes han vuelto al país únicamente para esta búsqueda«.
Cómo sigue nuestro trabajo luego de los terremotos en Venezuela

Hasta la fecha, luego de los terremotos en Venezuela, MSF ha brindado atención a:
- 310 personas en consultas individuales de salud mental.
- 4.245 personas a través de sesiones de terapia grupal y apoyo comunitario.
- 707 personas asistidas con Primeros Auxilios Psicológicos (PAP) y contención emocional inmediata.
Adicionalmente, MSF brinda atención psicosocial especializada en la morgue de «Los Silos» en La Guaira. Este apoyo está dirigido tanto a familiares que buscan los cuerpos de sus seres queridos, como al personal forense y administrativo expuesto a un alto desgaste emocional.
La continuidad del cuidado también es ugente
«Tenemos que encontrar la manera de garantizar la continuidad del cuidado en salud mental. No solo para quienes están viviendo este trauma agudo ahora, sino para aquellas personas que ya tenían afecciones previas y han visto sus tratamientos interrumpidos«, finaliza Natalia.
En contextos de una catástrofe de esta magnitud, la salud mental no es un lujo: es una necesidad básica. El acompañamiento debe ser sostenido para aliviar el sufrimiento y proteger la dignidad humana de quienes han perdido incluso la sensación de seguridad en su propio hogar.