La epidemia de Hepatitis E en Diffa está afectando gravemente a las embarazadas

Fala Malele llega al centro materno-infantil en la ciudad de Diffa, Níger con su hija de 23 meses, Hawa kaka, que tiene hepatitis E. ©Sarah Pierre/MSF

Entre las 186 mujeres ingresadas en el centro materno-infantil de la ciudad de Diffa, 34 murieron por complicaciones graves de la enfermedad.

Epidemia de hepatitis E en Diffa: 876 casos sospechosos, 186 embarazadas hospitalizadas

La respuesta actual todavía no está a la altura de las necesidades porque los recursos y coordinación entre actores humanitarios son insuficientes

En el sureste de Níger, la epidemia de hepatitis E declarada hace de dos meses afecta especialmente a las mujeres embarazadas. Entre las 186 mujeres ingresadas en el centro materno-infantil de la ciudad de Diffa, entre el 2 de enero a 11 de junio de 2017, 34 murieron por complicaciones graves de la enfermedad. De los 876 casos de hepatitis E registrados hasta el 11 de junio, ​​la mayoría se dieron en personas desplazadas o refugiadas, unas 247.900 según las autoridades. La epidemia actual pone de manifiesto las malas condiciones de agua y saneamiento, así como la falta de infraestructuras de higiene adecuadas para esta población, ya afectada por la violencia del conflicto entre Boko Haram y los ejércitos de la región.

Inestabilidad y la falta de infraestructura

En Diffa, donde el acceso a la atención médica se ve particularmente afectado por la inseguridad, la falta de infraestructuras adecuadas de agua, higiene y saneamiento agrava  todavía más la situación sanitaria. Varios lugares dentro de los campos de desplazados y las comunidades no tienen suficiente suministro de agua potable, dejando sin respuesta parte de las necesidades de las poblaciones más vulnerables. A esto se suma la falta de letrinas en cantidad y calidad.

Según la experiencia de otras epidemias de hepatitis E en África, la epidemia en Diffa puede durar todavía varios meses. El número de casos podría todavía crecer con la llegada de la estación de lluvias, que suele durar de junio a septiembre. “Dada la escasez de agua que afrontan las personas más vulnerables, existe el riesgo de que aparezcan fuentes alternativas que favorezcan la propagación de la epidemia, como arroyos u otros puntos de aguas naturales formados por la lluvias; puntos de recogida considerados como potenciales vectores de la enfermedad”, explica Audace Ntezukobagira, coordinador de emergencias de MSF en Diffa. “También hay que tener en cuenta que estas personas no tienen los recursos materiales ni financieros para conseguir leña ni gas para hervir el agua antes de consumirla”. 

Agua y saneamiento

En respuesta a la epidemia, una de las prioridades es reforzar las actividades de agua y saneamiento. Sin embargo, la respuesta actual todavía no está a la altura de las necesidades porque los recursos y coordinación entre actores humanitarios son insuficientes.

En algunos sitios, por ejemplo, los bidones no aptos para el transporte de agua no se recogen de forma sistemática en el momento de la sustitución. “Este es un problema evidente en términos de riesgo de propagación de la enfermedad, además de generar cierta confusión ya que los nuevos bidones se podrían distribuir varias veces en el mismo lugar”, explica Mansour Sabiou, responsable de logística del equipo de emergencia de MSF en Diffa “Es lamentable, tanto por los esfuerzos que ya se han llevado a cabo en la región como por la magnitud de las necesidades”.

Desde el mes de abril, MSF ha reforzado su capacidad para implementar urgentemente medidas de saneamiento e higiene en 11 lugares. En más de 130 puntos de agua funcionales, los equipos aseguraron la cloración de más de 6.300 metros cúbicos de agua, lavando 127.300 bidones, reemplazando casi 3.400 viejos por nuevos, y distribuyendo de los kits de limpieza comunitaria, así como 36.800 piezas de jabón para la higiene personal.

Para Sani Toubomrabo, líder de la comunidad nigeriana en Garin wazam: “El agua clorada que llevamos a casa es útil para evitar ponerse enfermo, por eso trabajamos con los agentes de salud presentes en los puntos de agua”.

Tratamiento de los enfermos

Para responder a la epidemia, MSF también proporciona atención gratuita a los pacientes en los centros de salud cerca de la comunidad y deriva los casos que presentan complicaciones a los hospitales

Los equipos de MSF apoyan a las autoridades sanitarias con recursos humanos y materiales para hacer frente a la situación. Además del tratamiento médico, los pacientes afectados por hepatitis E reciben apoyo psicológico. La organización también proporciona apoyo técnico al personal sanitario en las estructuras donde trabaja para garantizar una atención gratuita de calidad a los enfermos. En el centro materno-infantil de Diffa se ha registrado una disminución de la mortalidad entre las mujeres con complicaciones graves.

Sensibilización en el corazón de la comunidad

MSF también lleva a cabo actividades de promoción de la salud en las estructuras de salud y en la comunidad. Hasta la fecha, cerca de 32.000 personas han sido sensibilizadas, incluyendo pacientes y familiares. En paralelo, MSF asegura la búsqueda activa de casos en los pueblos, que ya ha permitido referir  a más de 400 personas hacia los centros de salud.

MSF en Diffa

Desde finales de 2014, MSF trabaja en la región de Diffa asistiendo a las personas que huyen de la violencia por el conflicto entre Boko Haram y la intervención militar en la región. MSF proporciona asistencia médica y psicológica gratuita en siete centros de salud de Diffa. Además, la organización apoya el suministro de agua potable, la instalación de letrinas y la distribución de artículos de primera necesidad en varias localidades y lugares donde vive población desplazada, refugiada y retornada.

Además, MSF apoyando el Ministerio de Salud en dos hospitales: el hospital Nguigmi y el principal centro materno-infantil de la ciudad de Diffa. En ambos hospitales, MSF trabaja en las unidades de salud reproductiva y pediátrica, y proporciona apoyo de salud mental. En el hospital Nguigmi, el equipo también trata a los niños que sufren de malnutrición aguda severa.

 

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