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07.07.2020

El COVID-19 debilita aún más a Puerto Rico, frágil tras varios huracanes y terremotos

Apoyamos la respuesta contra el COVID-19 en Puerto Rico, paralizado por múltiples crisis. Con 7.608 casos y 153 muertes reportadas, la isla cuenta con un sistema de salud bajo mucha presión desde antes del inicio de la pandemia.

En Puerto Rico, Médicos sin Fronteras y socios locales llevaron a cabo campañas de promoción de la salud que se centran en el lavado de manos, uso de tapabocas y distanciamiento físico.
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Como parte de nuestra respuesta al COVID-19, en Médicos Sin Fronteras (MSF) hemos empezado a apoyar varios centros de salud, realizar actividades de promoción de la salud para comunidades de riesgo, y prestar atención médica domiciliaria a personas vulnerables en Puerto Rico.

Puerto Rico se enfrenta ahora a un brote de COVID-19 mientras sigue haciendo frente al impacto en la salud de dos huracanes devastadores que golpearon el país en 2017 y una serie de fuertes terremotos a principios de este año. Cuando se reportaron los primeros casos de COVID-19 en marzo, el sistema sanitario de la isla ya soportaba mucha presión. Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades, Puerto Rico ha reportado 7.608 casos y 153 muertes.

“El sistema de atención médica y todas las estructuras sanitarias han tenido que hacer reajustes importantes en sus actividades, incluyendo retrasar la atención no relacionada con el COVID-19”, explica Sophie Delaunay, coordinadora de nuestros proyectos en Puerto Rico.

“Muchas personas no tenían acceso a la telemedicina y el alto desempleo contribuyó a empeorar las condiciones de salud. Hemos comprobado que las personas con un frágil estado de salud no estaban siendo atendidas”.

Desde abril, contribuimos a cubrir las necesidades más inmediatas en varios centros de salud y comunidades en Puerto Rico mientras hemos ido aumentando los casos de COVID-19. Hemos distribuido equipos de protección individual (EPI) y realizado formaciones de prevención y control de infecciones (IPC) para trabajadores esenciales. Además, hemos llevado a cabo actividades de promoción de la salud y distribución de kits de higiene a las comunidades en mayor riesgo de transmisión del COVID-19, para brindarles la información necesaria para protegerse y limitar la propagación del virus.

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En Puerto Rico, un equipo médico móvil de Médicos Sin Fronteras viaja a lugares remotos en toda la isla brindando atención domiciliaria y consultas en clínicas móviles a personas vulnerables de la comunidad.

A mediados de junio, formamos a un equipo médico móvil para viajar a zonas remotas y proporcionar cuidados médicos domiciliarios y realizar consultas en clínicas móviles en la zona para atender a las personas más vulnerables en toda la isla. Hasta el momento, hemos visitado comunidades en Caguas, Loiza y Utuado.

Cuando se estableció formalmente la orden de “quedarse en casa” para frenar la propagación del COVID-19, esta restricción de movimientos supuso una barrera adicional para que las personas vulnerables y aquellas que viven en áreas aisladas, encuentren atención médica para sus afecciones médicas crónicas o agudas.

“Antes del COVID-19, los puertorriqueños ya hacían frente a un día a día difícil después de la serie de desastres naturales”, afirma Jonathan Caldera, médico de MSF en Puerto Rico.

“Algunas personas, como los ancianos y aquellas con afecciones crónicas necesitan asistencia médica de forma continua. El COVID-19 ha agravado sus necesidades y ha puesto aún más presión en el sistema de salud, justo cuando entramos a la temporada de huracanes”.

También trabajamos para reforzar los suministros y apoyar al sistema de salud en Puerto Rico. Hemos distribuido EPI en 21 estructuras de salud y realizado varias formaciones en control de prevención de infecciones. En dos meses, hemos entregado más de 20.000 kits de EPI, incluyendo 4.000 mascarillas y 14.500 protectores faciales, y hemos brindado 60 horas de formación a más de 100 participantes.

“Nos dijeron que algunas Urgencias solo podían dar una mascarilla por semana y empleado”, explica Delaunay.

“En cualquier respuesta a una emergencia, es fundamental que los trabajadores de primera línea tengan el equipo y la información que necesitan para protegerse, por lo que nos propusimos reforzar los suministros de EPI y capacitar a estos trabajadores sobre cómo mitigar los riesgos en los entornos de atención médica tanto como sea posible”.

Al mismo tiempo, trabajamos con grupos comunitarios para ayudar a personas sin hogar, ancianos, personas con trastornos por abuso de sustancias y las familias que se vieron afectadas por los recientes terremotos con la entrega de 3.700 kits de higiene. Para aumentar el conocimiento de las medidas preventivas, y así el control sobre su salud y la salud de los demás, MSF –con socios locales– hemos llevado a cabo campañas de promoción de la salud centradas en el lavado de manos, el uso de tapabocas y el distanciamiento físico.