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“Parte del fruto de mi trabajo podrá seguir teniendo un propósito”

Después de una vida de trabajo y compromiso con su familia y comunidad, Ana María decidió dejar un legado a Médicos Sin Fronteras. Una decisión que le brinda tranquilidad y la certeza de que parte de lo construido a lo largo de su vida podrá transformarse en ayuda médico-humanitaria para quienes más lo necesitan.

«Mi vida no comenzó de forma sencilla, el inicio estuvo marcado por la dinámica familiar y también por los bajos recursos económicos. Cuando mis padres se casaron, decidieron que únicamente mi padre trabajaría por un sueldo. Como no tenía ninguna especialización, sus ingresos no eran altos. 

De mi familia de origen aprendí valores que me han acompañado durante toda mi vida: la honestidad y el trabajo, la disciplina y la importancia de contar con una vivienda propia. 

También tuve la oportunidad de estudiar gracias a haber nacido y vivido en Uruguay, donde pude cursar la educación primaria, secundaria y universitaria, todas ellas gratuitas y de muy buena calidad. 

A lo largo de mi vida siempre he valorado los bienes materiales por lo que pueden aportar a una vida cotidiana saludable y al enriquecimiento cultural, educativo y también a la recreación. He procurado que ese valor alcanzara no solo a mí, sino también a mis hijas y nietas, a amigos cercanos y a algunas causas sociales. 

Sin embargo, nunca sentí que acumular bienes fuera algo valioso para mí. Con el tiempo, fui tomando conciencia de que la vida puede terminar en cualquier momento y, sabiendo que no tengo a nadie de mi descendencia que dependa económicamente de mi legado para su supervivencia, decidí que podía darle otro sentido a esos bienes. 

Algunos años atrás, cuando la situación económica de mis hijas, mis herederas, se estabilizó, comencé a pensar en hacer testamento de los bienes que había ido comprando a lo largo de mi vida con mi esfuerzo y mi trabajo. Quería que una parte de ellos pudiera ayudar a personas para quienes mi aporte fuera necesario. 

Al realizar un Testamento Solidario, se respeta estrictamente lo establecido por la legislación uruguaya respecto de la parte de mis bienes que corresponde directamente a mis descendientes. Por eso, decidí dejarle a Médicos Sin Fronteras (MSF), en forma de legado, aquella parte de mis bienes de la que puedo disponer libremente. 

Haber podido llegar a hacer un legado inmobiliario para MSF significa brindarle a la humanidad recursos que en mi propia experiencia vital fueron fundamentales para crecer y desarrollarme como persona socialmente responsable. Eso significa una gran satisfacción para mí. 

Me conmueven profundamente los principios de la organización, la rapidez con la que comienza a estar presente en los lugares del mundo afectados por desastres naturales o conflictos bélicos, y la proactividad con la que se presenta ante organismos internacionales para pedir ayuda. 

Sus valores, su ética, su capacidad de respuesta y, especialmente, su mirada compasiva y empática hacia las personas que atraviesan situaciones de sufrimiento en cualquier lugar del mundo son aspectos con los que me siento profundamente identificada y que me conectan con la causa. 

Después de hacerme socia de MSF y de conocer y comprender más profundamente la ética, la honestidad y la confiabilidad de la organización, decidí buscar una escribana que pudiera realizar el testamento. Los primeros obstáculos surgieron con personas de mi propio entorno, que consideraban que debía dejar todo mi patrimonio a mi familia, aun cuando ella no lo necesitara. 

Finalmente, conocí a una escribana que podía realizar el testamento. No fue sencillo encontrar a los tres testigos necesarios para el proceso, justamente por las diferencias de concepción respecto a la posibilidad de legar fuera del ámbito familiar. También me dediqué a ahorrar para poder afrontar los honorarios, timbres y demás aspectos notariales que correspondieran. 

Finalmente llegó el día en que pudimos coincidir los tres testigos en el estudio de la escribana. Todo el proceso fue precioso. Ella hizo una lectura muy clara de lo que yo había expresado como mi voluntad. Fue muy emotivo. 

El proceso me llevó varios meses, pero cuando el legado a Médicos Sin Fronteras finalmente se hizo realidad, sentí una enorme tranquilidad. Valoro mucho la comprensión y el apoyo de los tres testigos, quienes me apoyaron y me acompañaron en esta decisión. 

Dejar un legado para MSF me genera una gran alegría, porque siento que una parte del fruto de mi trabajo de toda la vida podrá seguir teniendo un propósito y ser utilizada para ayudar a personas de distintas partes del mundo que atraviesan condiciones de vida muy difíciles. 

Fue una gran aventura, con un final feliz. Quedamos muy contentos: los testigos, la escribana y yo.  

Cuando se formalizó mi Testamento Solidario para Médicos Sin Fronteras, sentí por fin una gran paz.  

Pienso que mi legado se sumará a los tratamientos que MSF lleve adelante para niños y adultos en lugares muy remotos, donde existen grandes carencias de herramientas y recursos y donde muchas personas necesitan ayuda para tener la oportunidad de una vida saludable. 

También pienso en las situaciones de guerra que, lamentablemente, abundan en distintas partes del mundo, y en cómo mi legado podrá contribuir a que quienes las atraviesan puedan recibir atención y ayuda. 

Considero que la situación de muchos millones de habitantes del mundo es tan grave, tanto a nivel sanitario como bélico, que imagino que el legado que dejo podrá ser un granito de ayuda en algunos de esos sentidos. Pensar en ello me permite sentirme mejor conmigo misma y con mis convicciones. Algo aportaré para que otros seres humanos estén un poquito mejor. 

Cuando terminó el trámite, sentí que había tomado una buena decisión y empecé a estar más en paz conmigo misma»

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