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Jordania

Según el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, más de 650.000 refugiados sirios se han registrado en Jordania desde que estalló la guerra en 2011. Estos refugiados reciben una atención médica limitada, debido a la falta de documentación legal adecuada, las limitaciones presupuestarias y los cierres de fronteras.

Mapa de los proyectos de Médicos Sin Fronteras en Jordania.
Gastos:  
16,2 M €
Personal sobre el terreno: 
403
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En marzo de 2016, Médicos Sin Fronteras (MSF) abrió una clínica en la ciudad de Ar Ramtha para atender a un gran número de refugiados y jordanos vulnerables que necesitaban tratamiento para enfermedades no transmisibles; este centro ofrece atención médica, consultas a domicilio y apoyo psicosocial a 1.500 pacientes (un 25% de ellos jordanos). En 2016, la clínica atendió 9.022 consultas.

En abril, MSF introdujo también el apoyo psicosocial en el programa para personas con enfermedades no transmisibles abierto en dos clínicas de la gobernación de Irbid. Solo en 2016, se realizaon más de 25.500 consultas, incluyendo las visitas domiciliarias. En el marco de este proyecto, fueron atendidos 3.643 pacientes.

En septiembre, MSF empezó a prestar apoyo al centro de atención primaria de Turra (en Ar Ramtha), proporcionando consultas ambulatorias, salud materna, salud mental y promoción de la salud para los refugiados sirios y los jordanos vulnerables. A finales de año, el equipo había realizado 3.083 consultas.

Más de 75.000 sirios —el 75% de ellos mujeres y niños— han quedado varados en la frontera nororiental de Jordania (en la zona conocida como ‘la berma’). El 16 de mayo, MSF activó clínicas móviles en Rukban, centrándose en los niños menores de 5 años y las mujeres embarazadas. En 23 días, estas clínicas pasaron más de 3.500 consultas. Pero tras un ataque cerca de la berma el 21 de junio, la frontera se cerró y, desde entonces, MSF ha intentado negociar su entrada en la zona para responder a las necesidades médicas urgentes de quienes siguen allí.

En la gobernación de Irbid, MSF es el principal proveedor de salud reproductiva para los refugiados sirios. En 2016, la maternidad y la unidad de cuidados intensivos de neonatos del hospital ampliaron su capacidad de consultas pre y posnatales. Este equipo atendió 3.663 partos, ingresó en la UCI a 658 recién nacidos y realizó 14.848 consultas prenatales. MSF también brindó atención psicológica a niños menores de 18 años.

La decisión del Gobierno de Jordania de cerrar las fronteras en junio afectó enormemente a las evacuaciones médicas al hospital de Ramtha de los sirios heridos. Sin embargo, MSF siguió trabajando con el Ministerio de Salud para proporcionar atención quirúrgica y posoperatoria de emergencia a los pocos heridos que seguían llegando. En 2016, MSF atendió a 369 heridos de guerra y realizó más de 1.239 sesiones de asesoramiento individual. Tras el cierre de la frontera, también se redujo el número de heridos que llegaban al centro posoperatorio de MSF en el campo de refugiados de Zaatari (que tiene 46 camas), y se tomó la decisión de cerrarlo en diciembre; para ese momento habían sido tratados 126 pacientes y se habían realizado 1.283 sesiones de ayuda psicosocial.

Finalmente, el hospital de cirugía reconstructiva de Amán siguió atendiendo a heridos de guerra y a las víctimas indirectas de la violencia procedentes de países vecinos. Este hospital brinda atención integral a pacientes que requieren cirugía ortopédica, reconstructiva y maxilofacial, además de fisioterapia y salud mental. En 2016, se realizaron 1.055 intervenciones quirúrgicas y la ocupación media del hospital fue de 180 pacientes.

 La mayoría procedían de Irak, Yemen, Siria y los Territorios Palestinos Ocupados, de zonas donde MSF no puede trabajar directamente o donde la atención especializada que necesitan no existe.

Testimonio de un trabajador de MSF

Mohamed el Momani, médico de urgencias del programa quirúrgico de MSF en Ramtha (Jordania)

Empecé a trabajar con MSF en el distrito de Ramtha en junio de 2015, como médico de urgencias y supervisor del servicio de hospitalización al que llegan los pacientes graves procedentes de Siria. Estos pacientes llegan con heridas de guerra críticas, causadas por misiles, barriles-bomba, minas o balas.

Desde que cerró la frontera norte de Jordania, ya no escuchamos las sirenas de las ambulancias que nos traían a estas personas. Es una situación desafortunada, porque los heridos van a tener que quedarse en el lado sirio de la frontera, perdiendo así su última esperanza de sobrevivir y el derecho a recibir atención médica y rehabilitación física y psicológica.

Uno de los pacientes que llegó a urgencias, y cuyo caso nos afectó mucho a todos, fue el de una mujer que decía haber sido alcanzada por una granada propulsada por cohete; estaba embarazada de ocho meses. Perdió las dos piernas. Pero lo que más me impactó fue su fuerza y autocontrol: comprendía y aceptaba su amarga realidad y era capaz de tolerar la situación.