Mosul, Irak: Del caos a la atención médica

Un esqueleto quemado de madera y metal es todo lo que queda de la sala de pediatría en el hospital Al Khansaa en Mosul, al norte de Iraq. El hospital sufrió daños severos cuando Mosul fue retomado del grupo Estado Islámico en 2016 y 2017. © Sacha Myers/MSF

MSF reconstruye y habilita los servicios vitales en uno de los hospitales devastados por la guerra

Nicholas Papachrysostomou es jefe de misión de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Irak. Era el responsable del proyecto en el Hospital Escuela de Pediatría Al Khansaa en el este de Mosul, que recientemente fue traspasado al Departamento de Salud de Irak.

¿Podrías describir el sistema de salud en Mosul?

Mosul ha pasado por un proceso terrible y doloroso para poder llegar al punto en el que se encuentra hoy. Hay una falta de acceso a la atención médica y una escasez de servicios. Esto incluye la falta de equipo, personal sanitario y medicamentos. El número de personas que regresan está aumentando, pero pocos hospitales están en funcionamiento. Es una situación desesperada.

El este de la ciudad está menos afectado y la vida está regresando lentamente a la normalidad. Sin embargo, el oeste de la ciudad está destruido. Para alguien que regresa a Mosul, es muy difícil tener acceso a la atención médica. La mayoría de los hospitales están cerrados, la mayoría de las clínicas de salud primaria no cumplen con los estándares ­–en términos de personal y suministros– y los pacientes deben pagar una tarifa para poder entrar a los hospitales.

Para nosotros, una tarifa de 2.000 dinares iraquíes (1.45 euros) para entrar al hospital es nada, pero para una persona repatriada es mucho dinero. Si tienen niños que necesitan asistencia médica probablemente no serán capaces de pagar el tratamiento. Además, muchas personas tienen que viajar largas distancias a pie para poder llegar a las instalaciones médicas porque no pueden pagar un taxi o el transporte público. Esto dificulta que las personas completen su trayecto en un día.

El hospital Al Khansaa en Mosul, al norte de Iraq, sufrió daños graves cuando Mosul fue retomado del grupo Estado Islámico en 2016 y 2017. El 60% del hospital sigue destruido.

El hospital Al Khansaa en Mosul, al norte de Iraq, sufrió daños graves cuando Mosul fue retomado del grupo Estado Islámico en 2016 y 2017. El 60% del hospital sigue destruido. © Sacha Myers/MSF

¿Qué tipo de problemas encontraron los equipos de MSF?

Las personas que vienen al hospital Al Khansaa comunmente padecen diarrea e infecciones respiratorias. Algunas personas que vienen de los campos y del oeste de Mosul sufren de desnutrición, no tienen acceso a alimentos. Las madres estaban diluyendo la leche de sus hijos porque, con el Estado Islámico, el precio de una lata de leche en polvo es demasiado elevado. Y como las madres estaban dando a sus hijos leche diluida, los niños perdían peso.

Cuando un paciente está severamente desnutrido puede enfrentarse a diversas complicaciones que pueden llevar a la muerte. El sistema inmune está debilitado, así que su cuerpo no reacciona normalmente ante las infecciones. Una pequeña infección puede provocar la muerte.

Las personas que viven en la zona oeste de Mosul se enfrentan a los mayores desafíos. MSF gestiona uno de los dos únicos hospitales funcionales en la zona, pero el acceso a la atención médica sigue siendo un obstáculo porque el número de personas que están regresando está muy por arriba de la capacidad de las infraestructuras sanitarias en esa parte de la ciudad. Muchas personas no pueden pagar taxis o transporte público para llegar a Al Khansaa si lo necesitan; y nos enfrentamos a muchos problemas para dar seguimiento a los pacientes que no pueden costearse los necesarios viajes al hospital.

Muchos de los pacientes atendidos por desnutrición aguda mejoran cuando llegan al hospital, pero después se van a casa y no regresan para las consultas de seguimiento. Los pacientes que atendemos después de que se ausentan por un largo tiempo tienen desnutrición aguda otra vez.

La Dra. Beatriz Valle de MSF atiende a Amran, un bebé de 17 días de edad, en el hospital Al Khansaa en Mosul, al norte de Iraq. Nació con la tráquea y el esófago unidos, lo que significaba que todo lo que bebía entraba en sus pulmones.

La Dra. Beatriz Valle de MSF atiende a Amran, un bebé de 17 días de edad, en el hospital Al Khansaa en Mosul, al norte de Iraq. Nació con la tráquea y el esófago unidos, lo que significaba que todo lo que bebía entraba en sus pulmones. ©Sacha Myers/MSF

¿Qué ha hecho MSF en el hospital Al Khansaa?

Cuando comenzamos a trabajar aquí esto era un caos. Era impresionante mirar dentro del hospital, estaba totalmente destruido. Todo estaba muy sucio y podías ver objetos quemados en los pasillos y en los cuartos de los pacientes.

Las antiguas camas de hospital estaban abandonadas en los terrenos del hospital Al Khansaa en Mosul Este, en el norte de Iraq. El hospital sufrió daños severos cuando Mosul fue retomado del grupo Estado Islámico en 2016 y 2017. © Sacha Myers / MSF

Las antiguas camas de hospital estaban abandonadas en los terrenos del hospital Al Khansaa en Mosul Este, en el norte de Iraq. El hospital sufrió daños severos cuando Mosul fue retomado del grupo Estado Islámico en 2016 y 2017. © Sacha Myers / MSF

El proyecto se enfocaba en reestablecer los servicios esenciales en el hospital Al Khansaa, uno de los hospitales más grandes en Mosul. Nuestro objetivo era reconstruir la sala de urgencias, pues fue destruida por completo. Restauramos una unidad de cuidados intensivos (ICU) que también había sido destruida, y rehabilitamos una de las salas dentro del departamento de pediatría. Nuestro equipo estableció un programa de nutrición con capacidad para pacientes internos y alimentación ambulatoria. El programa proporcionaba tratamiento a niños con desnutrición aguda severa, muchos de los cuales habían estado viviendo en los campos o en el oeste de Mosul y no habían tenido acceso a una alimentación adecuada. 

Cuando abrimos la sala de urgencias, el personal del hospital encontró la motivación para hacer más limpieza y reparaciones. Esto alentó y dio esperanza al personal y a los pacientes.

La unidad de cuidados intensivos es la única de su tipo en Mosul. Es una unidad pequeña con capacidad de cuatro camas, pero es la única oportunidad que tienen los pacientes gravemente enfermos para sobrevivir. Si no existiera, los pacientes con problemas médicos severos morirían.

Nuestro objetivo era abordar la falta de atención médica básica y garantizar que el hospital mejorara en términos de acceso y los servicios. Las personas tenían que pagar por los servicios del hospital y sabemos que esto era un obstáculo para muchos. Así que brindamos incentivos a varios integrantes del personal para que pudieran proporcionar servicios gratuitos. Fue una labor complicada y no todos los servicios fueron gratuitos, pero al menos fue una mejora.

Es de vital importancia que este trabajo continúe. La reconstrucción de los servicios médicos esenciales es crucial para salvar vidas durante esta fase de recuperación post guerra de Mosul.

Un esqueleto quemado de madera y metal es todo lo que queda de la sala de pediatría en el hospital Al Khansaa en Mosul, al norte de Iraq. El hospital sufrió daños severos cuando Mosul fue retomado del grupo Estado Islámico en 2016 y 2017.

Un esqueleto quemado de madera y metal es todo lo que queda de la sala de pediatría en el hospital Al Khansaa en Mosul, al norte de Iraq. El hospital sufrió daños severos cuando Mosul fue retomado del grupo Estado Islámico en 2016 y 2017. 

Entre julio y octubre los equipos de MSF admitieron a 2.532 personas en la sala de urgencias, 746 en el departamento para pacientes internos y atendieron a 159 niños con desnutrición a través de los programas de alimentación para pacientes internos y ambulatorios en el hospital Al Khansaa, en el este de Mosul.

MSF entregó el proyecto al Departamento de Salud en noviembre de 2017 después de cuatro meses de trabajo; y gestiona otro hospital en el oeste de Mosul.

En Irak, la organización trabaja en las gobernaciones de Dohuk, Erbil, Suleimaniyah, Diala, Nínive, Kirkuk, Saladino, Anbar, Bagdad y Babilonia. MSF proporciona atención médica básica, realiza programas de nutrición, atención de trauma, cirugías de emergencia, servicios para mujeres embarazadas y madres primerizas, tratamiento para enfermedades crónicas, apoyo en salud mental y actividades de educación en salud.

MSF comenzó a trabajar en Irak en 1991 y brinda atención médica vital a comunidades iraquíes vulnerables, personas desplazadas y a refugiados sirios que tienen dificultades para acceder a servicios médicos.

 
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