Ébola en RDC: nuevo estudio sobre la eficacia de la vacuna ERVEBO® contra el virus Bundibugyo

Hasta la fecha, no hay ninguna vacuna ni tratamiento específico disponible contra el virus de Bundibugyo, causante del brote actual de ébola en RDC. Desde MSF, hemos puesto en marcha un estudio sobre la vacuna ERVEBO®, que generará datos sobre su uso y potencial eficacia en este contexto de brote epidémico.

La epidemia de Ébola causada por el virus de Bundibugyo en la República Democrática del Congo (RDC) continúa propagándose y expandiéndose hacia nuevas zonas que carecen de la preparación necesaria para enfrentar el brote. Por eso, desde Médicos Sin Fronteras (MSF) y Epicentre, nuestro centro de investigación en epidemiología, hemos puesto en marcha BRAVO, un estudio prospectivo sobre la vacunación de los trabajadores de primera línea, integrado en la respuesta liderada por el Ministerio de Sanidad del país.

Recordamos que, hasta la fecha, no hay ninguna vacuna ni tratamiento específico disponible de forma inmediata contra el virus de Bundibugyo.

De qué trata la iniciativa

Llevado a cabo en colaboración con el Ministerio de Sanidad, el Centro Africano para el Control y la Prevención de Enfermedades (África CDC), el Instituto Nacional de Investigación Biomédica (INRB) y varios socios científicos, este estudio tiene como objetivo documentar y evaluar el uso de la vacuna ERVEBO®, la única vacuna disponible actualmente a gran escala con un perfil de seguridad bien establecido y cuyo uso ha sido ampliamente probado en la RDC. Sin embargo, esta vacuna está autorizada contra el virus Zaire y no contra el Bundibugyo, responsable de la epidemia actual.

«Aunque ERVEBO® no se desarrolló inicialmente para proteger contra el Bundibugyo, algunos datos preliminares sugieren que podría ofrecer cierto grado de protección contra este virus«, explica Guyguy Manangama, médico epidemiólogo y director adjunto de operaciones de MSF.

«En una carrera contrarreloj como la que vive actualmente la RDC, debemos utilizar todas las herramientas existentes a nuestro alcance. Incluso una protección parcial podría contribuir a reducir los casos graves de la enfermedad y el número de víctimas mortales. No obstante, estos beneficios potenciales deben demostrarse científicamente. Y ese es precisamente el objetivo de BRAVO«.

Cómo se realizará el estudio sobre la vacuna

El estudio, que se puso en marcha el 19 de septiembre de 2026 en el centro de formación de personal sanitario gestionado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Bunia, se desarrollará durante un periodo de entre nueve y doce meses, de los cuales tres se dedicarán a la vacunación y al menos seis al seguimiento de los participantes.

Se centrará en 20.000 trabajadores de primera línea. Se llevará a cabo en Ituri y Kivu del Norte, una población especialmente expuesta al virus y esencial para la respuesta frente a la epidemia. Generará datos en condiciones reales sobre el uso de la vacuna ERVEBO® y su potencial eficacia en el contexto actual de brote epidémico.

Una medida complementaria

Actualmente se están desarrollando varias vacunas específicas contra el virus de Bundibugyo, que podrían estar disponibles en los próximos meses. Es fundamental continuar y acelerar estos esfuerzos de investigación. Mientras tanto, ERVEBO® se propone como medida transitoria, dada su seguridad demostrada y su autorización por parte de varias autoridades reguladoras de referencia, entre ellas la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos, la Agencia Europea de Medicamentos y la Organización Mundial de la Salud.

Una enfermera del Ministerio de Salud del Congo vacuna a una mujer durante el evento de lanzamiento del estudio BRAVO en el Laboratorio Provincial de Salud Pública de Bunia.
Una enfermera del Ministerio de Salud de RDC vacuna a una mujer. Evento de lanzamiento del estudio BRAVO en el Laboratorio Provincial de Salud Pública de Bunia.

La participación en el estudio y la administración de la vacuna se basan exclusivamente en la voluntariedad. Esta vacunación debe considerarse una medida de protección complementaria capaz de reforzar la respuesta a la epidemia. Sin embargo, no sustituye a las medidas de prevención y control de infecciones, cuya eficacia está plenamente demostrada. Los trabajadores deben seguir utilizando los equipos de protección, respetando los procedimientos de seguridad en la atención sanitaria y notificando rápidamente cualquier síntoma.

«Es importante destacar que esta vacuna no pondrá fin a la epidemia actual«, recuerda Guyguy Manangama. «No obstante, podría ofrecer una protección adicional al personal más expuesto y contribuir a reforzar la capacidad de respuesta, junto con otras intervenciones esenciales«.

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