Las vacunas salvan millones de vidas cada año. Reducen el riesgo de contraer enfermedades al trabajar con las defensas naturales del cuerpo para generar protección frente a enfermedades prevenibles mediante vacunación. La inmunización es el proceso de proteger al organismo contra enfermedades infecciosas, generalmente a través de la administración de vacunas. Previene entre 3,5 y 5 millones de muertes cada año por enfermedades como la difteria, el tétanos, la tos ferina, la gripe y el sarampión. Las vacunas también son fundamentales para prevenir y controlar brotes de enfermedades infecciosas.
Sin embargo, a pesar de ser una de las herramientas de salud pública más exitosas y extendidas, las vacunas no siempre son asequibles, están adaptadas al contexto o son accesibles para todas las personas que las necesitan. Y, en algunos casos, todavía no existen vacunas para proteger frente a determinadas enfermedades.
Con motivo de la Semana Mundial de la Inmunización, nuestros equipos en Pakistán, Francia, Sudán del Sur, Nigeria y Sudán comparten avances en acceso e innovación. Si se materializan en los próximos años, podrían permitir que vacunas vitales lleguen a más personas en todo el mundo.

1. Una vacuna para proteger a adolescentes y adultos frente a la tuberculosis
La tuberculosis sigue matando a más de un millón de personas cada año. Por eso, queremos ver una vacuna segura, eficaz y asequible. Combinada con una inversión sostenida en terapias preventivas, diagnóstico y tratamientos eficaces, debe ser un paso significativo para reducir la mortalidad global por esta enfermedad.
Aunque existe una vacuna (BCG) que ayuda a proteger a los niños y niñas pequeños frente a las formas más graves de tuberculosis, actualmente no hay ninguna vacuna aprobada que proteja a adolescentes y adultos, ni antes ni después de la exposición a la infección. Sin embargo, varios candidatos vacunales en desarrollo clínico están mostrando resultados iniciales prometedores, lo que podría traducirse pronto en una vacuna eficaz contra la tuberculosis para toda la población.

2. Innovaciones como los parches de microagujas para superar barreras en zonas remotas
Mediante la inversión en herramientas médicas innovadoras como los parches de microagujas, queremos llegar a más personas en contextos remotos, afectados por conflictos o frágiles, con vacunas que salvan vidas.
Los parches de microagujas permiten administrar vacunas a través de la piel sin necesidad de agujas ni jeringas. Aunque los estudios siguen en curso, invertir en su implementación es clave porque pueden ofrecer ventajas importantes en entornos con pocos recursos. Son más fáciles de transportar, más termoestables (requieren menos refrigeración) y pueden ser administrados por personal sanitario comunitario o voluntarios tras una formación breve. Todo ello es fundamental en zonas alejadas de los servicios sanitarios habituales y donde hay escasez de profesionales médicos.

3. Vacuna contra la hepatitis B para todos los recién nacidos
Queremos que todos los países introduzcan sin demora la vacuna contra la hepatitis B al nacer con el fin de proteger a más recién nacidos desde el primer momento.
Cada año, más de 250.000 niños y niñas contraen hepatitis B crónica al nacer, lo que provoca numerosas muertes prematuras por cáncer de hígado u otras enfermedades hepáticas. Estas muertes podrían evitarse si todos los recién nacidos recibieran esta vacuna -asequible y respaldada por Gavi, la Alianza para las Vacunas, desde 2024- en las primeras 24 horas de vida.

4. Vacunas para proteger frente a enfermedades desatendidas
Queremos ver un mayor interés e inversión en la investigación y el desarrollo de vacunas para enfermedades desatendidas, como la fiebre de Lassa.
Estas enfermedades afectan principalmente a comunidades empobrecidas en zonas tropicales, impactan a más de 1.000 millones de personas y generan importantes problemas de salud pública. Sin embargo, como rara vez afectan a poblaciones de países con más recursos, reciben poca atención y financiación. Contar con vacunas seguras y eficaces, también contra la fiebre de Lassa, supondría un avance clave para reducir su impacto.

5. Acceso oportuno a vacunas para todos los niños, vivan donde vivan
Queremos garantizar un suministro rápido e ininterrumpido de vacunas y su administración a todos los niños y niñas, especialmente a aquellos que viven en zonas históricamente desatendidas por los programas de vacunación.
En 2024, 14,3 millones de menores no recibieron ninguna vacuna, la mitad de ellos en países afectados por conflictos, fragilidad o crisis humanitarias. Llegar a todos los niños y niñas con vacunas es fundamental para prevenir brotes y salvar vidas.