Colombia: MSF alerta de la violencia, el abandono y el estigma que sufren los afectados del conflicto

La organización pide más atención en salud mental para las víctimas del conflicto armado. Las víctimas del conflicto colombiano no sólo sufren las consecuencias directas de la violencia generada por el conflicto armado sino que están sometidas al abandono y la inoperancia de las instituciones que deberían atenderlas, y el silencio y el estigma por […]

La organización pide más atención en salud mental para las víctimas del conflicto armado.

Las víctimas del conflicto colombiano no sólo sufren las consecuencias directas de la violencia generada por el conflicto armado sino que están sometidas al abandono y la inoperancia de las instituciones que deberían atenderlas, y el silencio y el estigma por parte de la sociedad. Con la presentación de su informe “Tres veces víctimas”, donde se documenta esta triple victimización, la organización médico-humanitario Médicos Sin Fronteras alerta sobre el impacto que el conflicto armado tiene en la salud mental de la población del departamento de Caquetá, en el sur del Colombia, y reclama más servicios de salud mental adaptados a las necesidades de esta población.

“Nuestros equipos son testigos de la terrible realidad con la que convive gran parte de la población de Caquetá”, explica Teresa Sancristóval, responsable de las Operaciones de MSF en Colombia. “Por un lado, están expuestos a la violencia de los diferentes grupos armados y, por otro, no reciben la atención que deberían por parte de las autoridades y la sociedad. Las consecuencias de esta situación sobre la salud mental es un severo sufrimiento psicológico que debe tener una respuesta por parte de las autoridades”.

Entre marzo de 2005 y septiembre de 2009, MSF atendió a 5.064 pacientes en su proyecto de salud mental en Caquetá. Un 49,2% de estos pacientes estuvo expuesto directamente al conflicto, al verse afectado por enfrentamientos entre grupos armados y distintos actos violentos como amenazas, lesiones, reclutamiento forzado, desplazamiento, restricción de movilidad o asesinato de un familiar.

Sin embargo, las víctimas del conflicto no sólo sufren las consecuencias de la violencia directa, también tienen que hacer frente al estigma de la sociedad que agrava su vulnerabilidad y dificulta su recuperación emocional. “En Colombia, la estigmatización que rodea a las personas afectadas por el conflicto las fuerza a guardar silencio sobre su condición y sufrimiento, extinguiendo la posibilidad de reconocimiento social y dificultando que desarrollen su sentido de pertenencia”, explica María Cristóbal, referente de salud mental de MSF en Colombia. La falta de integración social dificulta el acceso de las personas al trabajo, la vivienda, la educación y la salud, acentuando las pocas garantías que tienen de restablecimiento social, económico y emocional.

Además de la violencia directa y el estigma social, el trato que reciben las víctimas por parte de las instituciones refleja la exclusión que sufren a manos del Estado. Este abandono institucional se evidencia en el escaso reconocimiento del fenómeno del desplazamiento forzado en Colombia, en la ausencia de oferta de servicios sociales y de salud específicos para las víctimas del conflicto armado y en la pobre asignación social para estos fines. En el caso específico de Caquetá, a pesar de ser un departamento fuertemente golpeado por el conflicto, sólo existe un único servicio de salud mental habilitado que sólo cuenta con un psiquiatra para toda la población del departamento.

“En todos los departamentos donde trabaja MSF también observamos esta triple victimización de las personas afectadas por conflicto colombiano y constatamos la gran necesidad que existe de servicios especializados en salud mental para esta población. Además, desde nuestra experiencia en Caquetá podemos decir que es posible ofrecer atención en salud mental con recursos limitados en contextos de conflicto, y que esta atención puede producir una mejoría efectiva de los pacientes”, afirma Teresa Sancristóval. “El Gobierno de Colombia debe asumir su responsabilidad respecto a estas personas”.

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Médicos Sin Fronteras trabaja en Colombia desde 1985 ofreciendo atención médica y psicológica, así como servicios de orientación y apoyo a miles de personas afectadas por el conflicto. La organización también responde puntualmente a epidemias o catástrofes naturales. Actualmente, alrededor de 370 personas trabajan en los proyectos que MSF lleva a cabo en 13 departamentos colombianos.

Desde el año 1999, MSF trabaja en el departamento de Caquetá y con actividades específicas de salud mental desde 2005. Actualmente, los equipos de la organización visitan de forma regular las cabeceras municipales de Cartagena del Chairá, San Vicente del Caguán y Curillo, donde llevan a cabo actividades de promoción y prevención en salud mental y tienen un punto fijo de consulta en los hospitales municipales. Además, la salud mental es un componente más de la atención que brinda MSF en sus clínicas móviles de salud primaria en la zona rural de los municipios de Cartagena del Chairá y San Vicente del Caguán. Por otra parte, durante cuatro años MSF trabajó en un centro de salud mental en Florencia, la capital del departamento. Las actividades de salud mental realizadas en el centro fueron traspasadas en mayo de 2009 a la Universidad Nacional Abierta y a Distancia.

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