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Médicos Sin Fronteras en Venezuela

La crisis política y económica en Venezuela sigue teniendo un alto coste y millones de personas afrontan una grave escasez de alimentos, medicamentos y otros productos básicos.

Gasto: 
4,2 M €
Personal sobre el terreno: 
138
Médicos sin fronteras trabajó por primera vez en: 
2015
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El estado de la sanidad pública es especialmente alarmante. Muchos hospitales carecen de suministros, equipamiento que funcione e incluso servicios básicos como agua corriente. 

En 2019, ampliamos nuestros proyectos en Venezuela. Rehabilitamos hospitales y puestos de salud, distribuimos suministros médicos a centros médicos y pacientes, reconstruimos sistemas de agua y saneamiento y capacitamos al personal; además, continuamos con las actividades médicas habituales.

En el estado de Amazonas, comenzamos a rehabilitar el Hospital José Gregorio Hernández y el Hospital Materno Infantil, así como tres clínicas. Además, iniciamos una prueba piloto para mejorar el sistema de suministros médicos y la forma en que generamos datos epidemiológicos para cada centro al que apoyamos, con el fin de optimizar nuestras actividades.

En el estado de Anzoátegui, durante 2019, más de 25.300 personas se beneficiaron de los servicios que ofrecíamos en un centro de atención médica general, que incluían vacunaciones, promoción de la salud, salud mental y salud sexual y reproductiva.

En Caracas, una de las ciudades más violentas del mundo, trabajamos con organizaciones locales e instituciones públicas en los municipios de Libertador y Sucre, para proporcionar tratamiento médico y apoyo en salud mental a víctimas de la violencia urbana y la violencia sexual. En 2019, atendimos casi 580 consultas médicas y 4.100 sesiones individuales de salud mental en la capital. Además, comenzamos a brindar apoyo en el Hospital Vargas, uno de los más importantes de la ciudad, mediante rehabilitación técnica de la infraestructura y el equipo biomédico.

Además, continuamos trabajando con el programa nacional de malaria en Sifontes, en el estado de Bolívar, una zona minera con la cifra más alta de casos oficiales de malaria del país. Para colaborar con el Instituto de Malariología del estado de Sucre, donde los números son particularmente altos, detectamos los focos de reproducción de mosquitos infectados. En 2019, nuestras actividades incluyeron diagnosticar y tratar a más de 87.500 pacientes, distribuir mosquiteras, organizar campañas de promoción de la salud y mejorar el control de vectores. 

En el estado de Delta Amacuro, ofrecimos apoyo técnico y logístico al programa de vacunación del Ministerio de Salud, que se amplió para llegar a las comunidades remotas del extremo este del país. Navegando por las vías fluviales, fue posible administrar vacunaciones de rutina a casi 2.400 personas contra enfermedades como la polio, el sarampión, la hepatitis B, la difteria y la fiebre amarilla. 

En 2019, también respondimos a emergencias. Ofrecimos atención de salud mental a personas afectadas por los acontecimientos violentos en el primer trimestre del año; durante este periodo, donamos medicamentos esenciales y suministros médicos al personal nacional de salud. Además, en marzo, cuando un apagón eléctrico en todo el país provocó cortes de agua, prevenimos y tratamos brotes de diarrea. También capacitamos al personal de las instituciones públicas sobre la correcta conservación del agua.

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Las cifras de 2019

  • 200 trabajadores en 2019
  • 12,1 millones de euros de gasto en 2019
  • 2015 año en el que MSF trabajó por primera vez en el país 
  • 87.500 casos de malaria tratados
  • 5.390 consultas individuales de salud mental
  • 750 personas atendidas tras sufrir violencia sexual
     

Este artículo ofrece una visión general de nuestro trabajo en Venezuela entre enero y diciembre de 2019; es un resumen que no puede considerarse exhaustivo.

Para información actualizada, consultar el archivo de noticias.