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Uganda

En 2016, la población de refugiados asentados en Uganda aumentó. Por otra parte, el VIH siguió siendo un importante problema de salud pública, a pesar de haberse experimentado notables mejoras.

Mapa de los proyectos de Médicos Sin Fronteras en Uganda.
Gastos: 
8,1 M €
Personal sobre el terreno: 
342
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En Uganda, 1,5 millones de personas (el 7% de la población) tienen VIH, si bien los contagios se están reduciendo (de 160.000 en 2010 a 95.000 en 2014). Pero al igual que en el resto del continente, en Uganda el VIH sigue siendo la principal causa de muerte en la población adolescente, y las chicas son particularmente vulnerables: están expuestas a embarazos tempranos o no deseados, a la violencia sexual y a los abortos inseguros.

Médicos Sin Fronteras (MSF) trabaja desde 2013 en el hospital regional de Arua, ofreciendo pruebas de carga viral (que permiten comprobar la eficacia de los antirretrovirales) en cada punto de atención al paciente, facilitándose así la rápida detección de resistencias y el cambio temprano a un tratamiento más eficaz. Entre septiembre de 2013 y septiembre de 2016 se realizaron 20.845 pruebas de carga viral, entre ellas las realizadas a 60 pacientes en los que se sospechaba que el tratamiento de segunda línea estaba fracasando; de ellos, se confirmó el fracaso en 22 y 19 pasaron a un tratamiento de tercera línea.

En Kasese, MSF siguió gestionando una clínica de atención médica básica e integral para adolescentes, que incluye servicios de salud sexual y reproductiva y prevención, detección y tratamiento del VIH y la tuberculosis. MSF mantuvo también sus programas de sensibilización comunitaria (a través de la radio o las redes sociales) así como las actividades recreativas que, en la clínica, animan a los adolescentes a acudir a consulta. En 2016, se realizaron más de 11.700 consultas ambulatorias y se realizó la prueba del VIH a 3.200 adolescentes.

En los tres distritos que rodean los lagos George y Edward (Kasese, Kamwenge y Ruburizi), MSF gestionó un proyecto para mejorar la detección y el cuidado del VIH, la tuberculosis y la malaria en las comunidades pesqueras. En febrero de 2016, se realizó una campaña de detección proactiva en los embarcaderos: 13.771 personas aceptaron hacerse la prueba del VIH. Además, MSF proporcionó apoyo técnico en cinco centros de salud que ofrecen atención integral y descentralizada en estos lugares. A través de este proyecto, se realizaron 1.234 pruebas de carga viral a personas que ya estaban en tratamiento.

Asistencia a los refugiados

Uganda acoge a más de un millón de refugiados, más que ningún otro país africano; unos 700.000 son sursudaneses que huyeron de su país tras el recrudecimiento del conflicto en julio de 2016.

En el norte de Uganda, la masiva afluencia de refugiados sobrepasó las capacidades de los socios implementadores del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, en particular en el nuevo asentamiento de Bidi Bidi; en este campo llegaron a registrarse hasta 2.000 llegadas, y la cifra de refugiados alcanzó los 230.000 a finales de noviembre. En Bidi Bidi, MSF cubrió las necesidades identificadas en materia de atención primaria, hospitalización, maternidad, vigilancia epidemiológica, agua potable y saneamiento. En noviembre, los equipos de MSF transportaban 66.000 litros de agua al día. Cada día, se pasaba consulta en la clínica a entre 60 y 200 pacientes, de los cuales un 60% tenían malaria.