Back to top

Suazilandia

En 2016, Médicos Sin Fronteras se centró en reducir la transmisión del VIH y mejorar la atención descentralizada para los pacientes con VIH, tuberculosis y tuberculosis resistente a los medicamentos (TB-DR).

Mapa de los proyectos de Médicos Sin Fronteras en Suazilandia.
Gastos:  
9,6 M €
Personal sobre el terreno: 
446
-A A +A

Suazilandia tiene una de las tasas de VIH más altas del mundo: casi uno de cada tres adultos vive con la enfermedad. No obstante, las estimaciones sugieren que la tasa de incidencia se ha reducido en los últimos años gracias a los importantes avances conseguidos en materia de tratamiento antirretroviral (ARV). También se ha reducido a menos de la mitad la incidencia de la tuberculosis entre 2010 y 2016, y el número de personas con las formas resistentes de la enfermedad también ha disminuido, en un 20% entre 2015 y 2016. Por otra parte, alrededor del 80% de las personas con TB también tienen VIH.

En 2016, Médicos Sin Fronteras (MSF) siguió ampliando la cohorte de pacientes en tratamiento mediante la estrategia de diagnóstico y tratamiento tempranos. En el proyecto de Nhlangano, tras realizarse las pruebas, más de 1.700 personas fueron puestas inmediatamente en tratamiento; a los 12 meses, el 82% de los pacientes habían conseguido la supresión de la carga viral. Tras esta exitosa experiencia, en octubre de 2016, el Ministerio de Salud aprobó la estrategia de diagnóstico y tratamiento tempranos (test and start) tempranos como protocolo estándar nacional.

MSF también empezó a utilizar los dos nuevos fármacos contra la TB (bedaquilina y delamanida), combinándolos con medicamentos reposicionados (para los que se han identificado aplicaciones diferentes a las originales), para tratar a pacientes con TB extremadamente resistente (TB-XDR) y a pacientes con efectos secundarios graves. Al cabo de dos meses, se realizaron pruebas de esputo a 81 pacientes con TB-MDR y en casi todos los casos mostraron conversión de cultivo a negativo (el bacilo ya no era detectable), es decir que estaban en vías de curarse. La mayoría eran pacientes del hospital de referencia para personas con TB-DR en Moneni, donde MSF colabora con el Ministerio de Salud para fortalecer la atención ambulatoria.

Por otra parte, en 2016, MSF traspasó sus actividades de pruebas del VIH y tratamiento de primera línea en 16 de las 22 clínicas de salud primaria en las que trabajaba en Shiselweni; este programa corre ahora a cargo de la iniciativa del Gobierno estadounidense AIDSFree. De esta forma, MSF pudo concentrarse en proporcionar atención especializada, en especial el tratamiento de segunda o tercera línea, la detección de cáncer de cuello uterino y las pruebas rutinarias de infecciones oportunistas. En 2016, MSF realizó pruebas de carga viral a 31.784 pacientes, 407 recibieron antirretrovirales de segunda línea y 1.407 fueron registrados en programas comunitarios de atención. Además, 647 mujeres fueron examinadas para detectar cáncer de cuello uterino, de las cuales 19% dieron positivo.

En Manzini, en 2014, MSF empezó a implementar un régimen de tratamiento de la TB-DR más corto (entre 9 y 12 meses en lugar de dos años), y la tasa de curación alcanzada en este periodo fue del 75%. Este régimen ha sido recomendado por la Organización Mundial de la Salud y adoptado por el Ministerio de Salud como el nuevo estándar nacional para la TB-MDR.

Finalmente, MSF continuó ofreciendo atención integral al VIH y la TB en Matsapha. Este equipo también probó un nuevo modelo de atención para las enfermedades no transmisibles (incluyendo a las personas que, además, padecen VIH y tuberculosis). En 2016, este programa atendió a 731 pacientes, que en su mayoría eran hipertensos o diabéticos.

Testimonio de una paciente

Maggi Myeni, de 50 años, tiene VIH y recibe tratamiento en Tibane (Shiselweni)

"Recojo mis medicamentos en la clínica. Tardo unas cinco horas entre ida y vuelta y me gasto 60 lilangenis [unos 4 euros]. En mayo de 2016, un grupo de vecinos con VIH formamos un grupo comunitario de tratamiento y cada mes uno de nosotros va a la clínica a recoger la medicación para todos.

Estar en el grupo es muy práctico. Así puedo ahorrar el poco dinero que tengo. Hoy me tocaba a mí venir a la clínica a por la medicación y de paso decidí hacerme la prueba para ver si tengo cáncer. El enfermero me ha dicho que tengo manchas blanquecinas en el cérvix y que eso significa que está irritado y que hay muchas posibilidades de que desarrolle un cáncer; me ha tratado la irritación y me ha dicho que vuelva si sangro. Me alivia haber hecho la prueba y que me hayan tratado a tiempo."