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Sierra Leona

Sierra Leona fue por fin declarada libre del Ébola el 17 de marzo de 2016. Comenzaba entonces la lucha por reconstruir su destrozado sistema sanitario.

Mapa de los proyectos de Médicos Sin Fronteras en Sierra Leona.
Gastos:  
11 M €
Personal sobre el terreno: 
590
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El acceso a la atención médica ya era limitado antes de la epidemia, que se cobró la vida del 10% del personal sanitario. En total, hubo 14.100 casos confirmados, probables o con sospecha de infección, y casi 4.000 personas murieron. De entre quienes se curaron, algunos sufrieron secuelas médicas y complicaciones durante meses. En julio de 2015, Médicos Sin Fronteras (MSF) abrió una clínica para atender a los supervivientes, que en septiembre de 2016 fue traspasada al Ministerio de Salud. Durante ese periodo, este centro proporcionó tratamiento médico y psicológico a más de 400 expacientes de Ébola y sus familias, y organizó más de 450 sesiones de salud mental. La clínica también realizó actividades de sensibilización para promover el sexo seguro, el lavado de manos y la prevención de la malaria. En el caso de las personas que además sufrían estigma, los promotores de salud de MSF activaban acciones de sensibilización en sus barrios o pueblos.

Por otra parte, con el fin de mantener suficiente capacidad de respuesta a emergencias en caso de futuras epidemias, MSF creó la Unidad de Respuesta a Emergencias de Sierra Leona, que ayudó al Ministerio de Salud con un sistema de alerta de enfermedades infecciosas y formaciones sobre intervención en emergencias en tres distritos, así como con campañas de vacunación (una de ellas contra el Ébola).

Apoyo a la salud materno-infantil

Antes de la epidemia, Sierra Leona tenía algunos de los peores indicadores de salud en el mundo, especialmente en materia de mortalidad materna e infantil. En el distrito de Tonkolili, en 2016, MSF siguió trabajando en la pediatría, la maternidad, el servicio de neonatos y el laboratorio de transfusión de sangre del hospital de distrito de Magburaka; en esta ciudad, también facilitó personal y suministros al puesto de salud materno-infantil.

En la cabecera municipal de Yoni, MSF proporcionó atención obstétrica de emergencia en un centro de salud comunitario. En 2016, se realizaron un total de 21.180 consultas ambulatorias y 6.245 prenatales, 2.996 niños fueron ingresados en el servicio de pediatría y otros 1.457 fueron atendidos.

En abril, MSF inició un proyecto en Koinadugu para reducir la mortalidad materna, neonatal e infantil en el distrito. MSF rehabilitó el hospital de Kabala, ampliando la capacidad de la sala de pediatría de 15 a 45 camas y abriendo una para neonatos con tres camas. Entre abril y diciembre, 1.660 niños menores de 12 años fueron ingresados, 148 de ellos por desnutrición aguda severa. Estos equipos dieron atención a 1.185 mujeres embarazadas, asistieron 783 partos (111 por cesárea) y registraron a 1.240 personas en el programa de planificación familiar.

Este proyecto también proporcionó atención médica a los supervivientes del Ébola, dando seguimiento a 48 personas. Además, realizó la prueba del virus a 23.197 personas (ninguna de las cuales dio positivo); esta prueba también estuvo disponible para la malaria y el VIH.

Finalmente, los equipos en Koinadugu se encargaron del seguimiento de la situación nutricional y respondieron a emergencias y epidemias. En mayo, 65.159 niños fueron vacunados contra el sarampión.