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Médicos Sin Fronteras en Nigeria

En Nigeria, ayudar a las personas atrapadas en las zonas de conflicto entre los grupos armados de la oposición y las fuerzas armadas siguió siendo una prioridad para Médicos Sin Fronteras a lo largo de 2017.

Mapa de los proyectos de Médicos Sin Fronteras en Nigeria.
Gastos:  
54,8 M €
Personal sobre el terreno: 
2595
Médicos sin fronteras trabajó por primera vez en: 
1996
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Los civiles sufren las consecuencias del conflicto, que entró en su octavo año en 2017. Según Naciones Unidas, en el noreste hay más de 1,7 millones de desplazados internos, de los cuales cerca del 80% se encuentran en el estado de Borno. Miles de personas han muerto en los combates y un número mucho mayor a causa de la mortífera combinación de desnutrición, sarampión y malaria.

En 2017, MSF respondió al mayor brote de meningitis C registrado en Nigeria en la última década y continuó ampliando sus programas destinados a mujeres y niños. Se estima que en este país unas 58.000 mujeres fallecen cada año por complicaciones durante el embarazo o el parto, y que uno de cada ocho niños muere antes de cumplir los 5 años.

Respuesta al conflicto en el noreste

MSF ha ampliado sus actividades en Borno en los últimos dos años, pero el acceso a las áreas controladas por los grupos armados de la oposición o disputados por las dos partes ha sido limitado, y apenas se dispone de información sobre las necesidades de las personas que viven en estas zonas.

En 2017, los equipos de MSF en Borno y Yobe continuaron con los programas de nutrición pediátrica, vacunación, consultas externas, urgencias, maternidad, pediatría, hospitalización y salud mental. Además, monitorizaron las necesidades de alimentación, agua y refugio y respondieron a brotes de enfermedades.

Aunque la situación nutricional general se ha estabilizado en Maiduguri (la capital del estado de Borno) gracias al despliegue masivo de ayuda, aún hay grupos vulnerables. En algunos enclaves controlados por el Ejército, la población no puede cultivar ni pescar debido a las restricciones de movimiento, lo que extrema su dependencia de la ayuda humanitaria. Los equipos de MSF distribuyeron alimentos e hicieron exámenes nutricionales y dieron atención a más de 35.700 niños desnutridos en los centros de nutrición terapéutica hospitalarios y ambulatorios en Borno y Yobe. Además, ingresaron unos 11.842 niños menores de 5 años.

También se ofreció atención primaria y secundaria a personas desplazadas a través de instalaciones fijas en Maiduguri, Damboa, Benisheik, Gwoza, Monguno, Ngala, Pulka, Rann, Damaturu, Kukerita y Jakusko. Los equipos también desplegaron clínicas móviles en varias ciudades de difícil acceso (Bama, Banki, Damasak y Dikwa) para mejorar los servicios de agua y saneamiento y atender consultas médicas. Las actividades en Benisheik y Jakusko se transfirieron a otras organizaciones a finales de año. En Jakusko, MSF trató a más de 20.200 niños menores de 15 años con malaria antes del traspaso de las actividades.

MSF también transfirió al Ministerio de Salud su programa de salud materno-infantil en Maimusari y Bolori (en Maiduguri), y cerró el centro de nutrición terapéutica intensiva de Gwange; no obstante, siguió dando atención pediátrica ya que abrió en el mismo lugar un hospital pediátrico con unidad de cuidados intensivos.

En 2017, MSF atendió más de 400.000 consultas ambulatorias en el noreste de Nigeria y más de 9.000 partos, casi el doble que el año anterior. Los equipos también vacunaron a los niños contra el sarampión, el neumococo y otras enfermedades.

La ciudad de Rann, muy aislada y donde MSF gestiona un centro de salud, fue bombardeada en enero. Murieron al menos 90 personas, incluidos tres trabajadores de MSF, y decenas más resultaron heridas. Posteriormente, el Ejército nigeriano asumió la responsabilidad del bombardeo y lo atribuyó a un error.

Respuesta a los brotes de enfermedades

En respuesta a un brote de meningitis, MSF envió equipos para ayudar al Ministerio de Salud en las áreas más afectadas de Sokoto, Zamfara, Yobe y Katsina, y proporcionó suministros médicos, capacitación y asistencia en la identificación y atención a los pacientes. En Sokoto, MSF gestionó un centro de 200 camas. Los equipos colaboraron con una campaña de vacunación que llegó a más de 278.000 personas en Sokoto y Yobe.

MSF mantuvo la vigilancia epidemiológica y el control de enfermedades con potencial epidémico (como la meningitis, el sarampión, el cólera y la fiebre de Lassa). Entre agosto y noviembre, respondió a un brote de cólera en Maiduguri, Monguno y Mafa: abrió tres centros y una unidad más pequeña de tratamiento. Más de 4.000 pacientes con cólera fueron tratados en todo el país a lo largo de 2017.

MSF también intervino para ayudar a los refugiados cameruneses en el estado de Cross River, con actividades de agua y saneamiento.

Atención médica a mujeres y niños

MSF siguió trabajando en los servicios de maternidad y neonatos del hospital general de Jahun, en el estado de Jigawa. Una gran proporción de las 1.000 mujeres que ingresaban cada mes sufrían complicaciones obstétricas como la eclampsia. En 2017, MSF trató a 325 mujeres con fístula obstétrica, una lesión provocada por un parto obstruido prolongado, que puede tratarse mediante una cirugía compleja. Los equipos también colaboraron en los servicios obstétricos de varios centros de salud para reducir las complicaciones en el embarazo.

En Sokoto, MSF continuó apoyando al proyecto de cirugía reconstructiva en el Hospital para Niños con Noma, una enfermedad infecciosa que destruye el tejido de la cara. Además de cirugía, el equipo brinda atención pre y posoperatoria y apoyo en salud mental. MSF practicó 301 cirugías a 243 pacientes en 2017.

En el estado de Ríos, MSF abrió una segunda clínica en Port Harcourt en colaboración con el Ministerio de Salud, para atender a víctimas de violencia sexual. También se organizaron actividades de sensibilización en escuelas, comisarías y medios de comunicación.

Envenenamiento con plomo

MSF comenzó a trabajar en el estado de Zamfara en 2010 en respuesta a una crisis de envenenamiento con plomo que afectaba a los niños de la región. En 2017, los equipos estuvieron operativos en cinco clínicas periféricas (Abare, Bagega, Dareta, Yargalma y Sumke) y en el servicio de pediatría del hospital general de Anka.

En 2015, tras un nuevo brote en el estado de Níger, MSF inició un proyecto para reducir la exposición de los mineros a la contaminación con plomo y la contaminación fuera de los límites de la mina. También lanzó proyectos piloto de minería más segura en Zamfara en 2017. Además, fueron tratados 433 niños afectados.

Finalmente, en el estado de Anambra, concretamente en Onitsha, MSF puso en marcha un nuevo proyecto contra la malaria, que, además de dar apoyo al diagnóstico y tratamiento de enfermos en los centros de salud locales, incluye actividades de agua y saneamiento y de control de los mosquitos trasmisores.

Las cifras de 2017:

  • 512.500 consultas externas
  • 289.400 vacunaciones contra la meningitis en respuesta a epidemias
  • 54.800 pacientes hospitalizados
  • 51.300 vacunaciones contra el sarampión en epidemias
  • 41.300 niños atendidos en centros de nutrición
  • 19.100 partos
  • 9.500 kits de bienes de primera necesidad
  • 3.300 cirugías

Este artículo ofrece una visión general de nuestro trabajo en Nigeria entre enero y diciembre de 2017; es un resumen que no puede considerarse exhaustivo.

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