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Malaui

En Malaui, donde unas 980.000 personas viven con el VIH, Médicos Sin Fronteras siguió trabajando en 2016 para respaldar la lucha contra la epidemia.

Mapa de los proyectos de Médicos Sin Fronteras en Malaui.
Gastos:  
7,9 M €
Personal sobre el terreno: 
372
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El enorme déficit presupuestario de Malaui ha afectado gravemente al sistema de salud. Además, los donantes internacionales han ido retirando su apoyo desde 2014 debido a los escándalos de corrupción. A pesar de esta situación desalentadora, una encuesta nacional de población realizada en 2016 confirmó que el ambicioso programa de VIH del país ya había logrado considerables progresos. A medida que Malaui avanza para implementar las directrices de diagnóstico y tratamiento precoz del VIH (aprobadas por la Organización Mundial de la Salud), la necesidad de financiación sostenida y de recursos humanos adecuados es más crítica que nunca.

Tratamiento del VIH en Nsanje y Chiradzulu

En el distrito de NsanjeMédicos Sin Fronteras (MSF) dio apoyo a las autoridades sanitarias locales, que tienen muy pocos recursos; en colaboración con ellas, MSF puso en marcha un programa totalmente descentralizado de atención a pacientes con VIH tuberculosis (en el que se incluye a los bebés recién diagnosticados). MSF también dio respaldo a la atención a pacientes con VIH avanzado en el hospital de distrito y a la atención a dos colectivos muy expuestos al virus: los trabajadores sexuales y los transportistas.

En Chiradzulu, MSF lleva 18 años trabajando en colaboración con el Ministerio de Salud; en 2014 se inició el traspaso de estas actividades, que se prolongará durante cuatro años para garantizar la continuidad del tratamiento de calidad a los pacientes una vez que MSF se retire. En 2016, MSF se centró en los grupos de difícil acceso, incluidos los adolescentes y los pacientes con fracaso de tratamiento (que necesitan antirretrovirales de segunda o tercera línea); este equipo también trabajó para mejorar el acceso a las pruebas de carga viral en cinco centros de salud del distrito y asumió el diagnóstico y tratamiento preventivo del cáncer cervical.

Trabajo en prisiones

En las cárceles de Maula y Chichiri, MSF siguió ofreciendo tratamiento del VIH y la tuberculosis, así como atención primaria. En 2016, el 97% de los reclusos se hicieron las pruebas del VIH y, de los que dieron positivo, un 94% inició el tratamiento; de estos últimos, un 93% logró reducir su carga viral hasta niveles indetectables. MSF amplió estos servicios a dos cárceles del distrito donde la atención médica disponible era incluso menor.

Además, MSF mantuvo su proyecto transnacional que brinda asistencia sanitaria a colectivos específicos a lo largo de los ejes de comunicación por carretera entre Malaui y Beira, en Mozambique: se trata de atender a trabajadores sexuales y transportistas. Este programa contaba en 2016 con un punto de atención en Zalewa, Mwanza y Dedza, y 1.930 personas se registraron en el programa a lo largo del año.

Intervenciones de emergencia

Después de un importante brote de cólera que se produjo en el lago Chilwa a principios de 2016, MSF lanzó una campaña de vacunación masiva, que llegó a 108.400 personas. MSF utilizó una estrategia innovadora de dos dosis, separadas por dos semanas; se beneficiaron 5.863 pescadores de zonas de difícil acceso.

MSF también concluyó una intervención de emergencia de nueve meses en Kapise, en la frontera con Mozambique, donde habían llegado unos 10.000 refugiados huyendo de un conflicto civil de baja intensidad que estalló en diciembre de 2015.