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Libia

Libia sigue dividida por los conflictos. En 2016, los enfrentamientos siguieron activos en varias regiones del país.

Mapa de los proyectos de Médicos Sin Fronteras en Libia.
Gastos:  
6,3 M €
Personal sobre el terreno: 
29
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El derrumbamiento de la ley y el orden, el colapso económico y la cohabitación de tres Gobiernos han perjudicado al sistema sanitario. En 2016, Médicos Sin Fronteras (MSF) hizo donaciones ad hoc de medicamentos y equipo médico a muchos hospitales por todo el país para dar soporte a la atención de emergencia y quirúrgica.                                                                 

En Bengasi, MSF dirigió una clínica junto con una ONG libia para ofrecer consultas pediátricas y ginecológicas a personas desplazadas y vulnerables. MSF también prestó apoyo a la sala de emergencias en el centro de salud de Bengasi y en los hospitales de Al Abyar y Al Marj, a los que dotó con personal y ofreció formaciones.

En el oeste, MSF apoyó al principal hospital de Misrata y estableció un acuerdo de colaboración, centrado en el control de infecciones, con el hospital que la organización tiene en Amán (Jordania). MSF también proporcionó a dos hospitales de Zintan suministros y formación para la respuesta a emergencias con víctimas en masa. Debido al reducido número de pacientes, MSF dejó de apoyar al Hospital Marítimo de Zuara en marzo, e hizo lo mismo en octubre en las tres clínicas de las afueras de la ciudad con las que también colaboraba.

A Libia no solo llegan cientos de miles de refugiados, solicitantes de asilo y migrantes: también es lugar de tránsito para quienes intentan cruzar el Mediterráneo con destino a Europa. Estas personas están expuestas a gravísimas situaciones de violencia y explotación.

Por esta razón, en 2016, MSF contó con clínicas móviles en siete centros de detención para migrantes en Trípoli y sus alrededores. Las principales patologías se relacionaban con las condiciones espantosas en estos centros, peligrosamente superpoblados y donde abundan los piojos, la sarna y las pulgas. Muchos detenidos sufrían deficiencias nutricionales y apenas recibían agua potable. MSF llevó a cabo 7.145 consultas médicas, 49 consultas prenatales y 46 más con niños menores de 5 años.