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Guinea

Tras dos años de intensa lucha contra el Ébola, Médicos Sin Fronteras cerró su último proyecto relacionado con esa terrible epidemia en 2016.

Mapa de los proyectos de Médicos Sin Fronteras en Guinea.
Gastos:  
5,9 M €
Personal sobre el terreno: 
214
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Entre enero y septiembre de 2016, Médicos Sin Fronteras (MSF) siguió trabajando en Conakry, Coyah, Dubréka y Forécariah, dando atención médica a más de 640 supervivientes del Ébola (entre ellos 282 profesionales de la salud afectados) que sufrían complicaciones médicas a causa del virus (principalmente problemas oculares y neurológicos). MSF también atendió a 354 personas afectadas indirectamente por la epidemia, entre ellos numerosos familiares de las víctimas.

Las actividades organizadas eran de carácter tanto médico como psicológico, ya que muchos afectados sufrían problemas de salud mental, como depresión y trastorno de estrés postraumático. Además, más de 18.000 personas se beneficiaron de sesiones informativas centradas en combatir el estigma que sigue marcando a los supervivientes.

En septiembre, dado que los supervivientes habían superado las secuelas médicas, el tratamiento especializado dejó de ser necesario. En cuanto a la atención psicológica, se traspasó al Ministerio de Salud y a otras organizaciones (como Postebogui). Con el cierre de este proyecto concluía la participación directa de MSF en actividades médicas relacionadas con el Ébola en Guinea; no obstante, la organización está construyendo un centro de tratamiento de enfermedades infecciosas con riesgo epidémico (incluido el Ébola) en Guéckédou, para dar respaldo a la preparación ante emergencias.

Atención a pacientes con VIH avanzado

En Guinea, a las personas con VIH les cuesta mucho conseguir tratamiento antirretroviral, ya que el suministro se interrumpe con frecuencia. La prevalencia del VIH en este país es de un 1,7%, relativamente baja, pero también se da una de las peores tasas de cobertura de tratamiento del mundo: solo lo recibe una de cada cuatro personas con VIH.

En noviembre, en colaboración con el Ministerio de Salud, MSF abrió en el hospital de Donka un centro de 31 camas especializado en personas con VIH avanzado. El equipo de MSF que trabajaba en el ambulatorio de Matam (Conakry) había presenciado la llegada de numerosas personas en la fase tardía de la enfermedad, por lo que se decidió abordar la falta de atención especializada para pacientes hospitalizados. El centro de Donka ofrece atención gratuita y de calidad a pacientes con enfermedades oportunistas como el sarcoma de Kaposi o meningitis criptocócica (que se deben a la baja inmunidad); también desarrolla investigaciones operacionales y ofrece formación médica para mejorar la calidad general de la atención. A finales de diciembre, el centro había tratado a 49 personas con VIH avanzado, de las cuales un 44% tenía un recuento de células CD4 por debajo de 100; esto indica un daño grave en el sistema inmunológico y gran vulnerabilidad a infecciones oportunistas potencialmente mortales.

Actividades regulares contra el VIH

A finales de 2016, MSF prestaba atención médica a 9.856 personas con VIH, proporcionando medicamentos contra las infecciones oportunistas, pruebas de laboratorio y apoyo psicosocial. De todas ellas, 4.968 personas estaban registradas en el programa llamado R6M: reciben suministros de antirretrovirales para seis meses, siguiendo la experiencia piloto desarrollada durante el Ébola para reducir el número de visitas a los centros de salud. MSF ha ido traspasando paulatinamente la provisión de antirretrovirales al Ministerio de Salud; a finales de 2016, proporcionaba antirretrovirales de primera línea a 2.573 pacientes en Conakry.

Más del 94% de los pacientes del programa R6M seguían con su tratamiento pasados 24 meses, en comparación con el 61% registrado entre los que reciben su medicación mensualmente. El programa nacional de VIH ha mostrado interés en desarrollar más ampliamente este modelo de atención.

Finalmente, en seis centros pertenecientes al Ministerio de Salud en Conakry, MSF también proporcionó formación práctica y asesoramiento al personal de salud, así como medicamentos para infecciones oportunistas y apoyo socioeconómico para 9.856 pacientes con VIH.

TESTIMONIO DE UNA PACIENTE

Salematou Camara (61 años), superviviente del Ébola

“Cuando salí del centro de Ébola y volví a casa, solo se me acercaron mis hijos e hijas: los demás no se atrevían. Ahora la situación ha mejorado mucho, pero sigo teniendo cataratas y no me pueden operar porque está prohibida la cirugía ocular en personas que hayan sobrevivido al Ébola”.