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Francia

Los migrantes y refugiados que intentaban llegar a Reino Unido quedaron varados en el norte de Francia, incapaces de avanzar más allá de Calais.

Mapa de los proyectos de Médicos Sin Fronteras en Francia.
Gastos:  
6,8 M €
Personal sobre el terreno: 
29
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En Calais, el número de habitantes de la llamada ‘jungla’ (un campamento informal para refugiados y migrantes) pasó de 3.000 a casi 10.000 entre septiembre de 2015 y septiembre de 2016. Tanto en este campo como en otros del norte de Francia, la falta de saneamiento y la exposición a las inclemencias meteorológicas fueron perjudiciales para la salud de estas personas, causándoles por ejemplo enfermedades de la piel e infecciones respiratorias.

Médicos Sin Fronteras (MSF) comenzó a trabajar en el área en 2015, cubriendo las lagunas en los servicios prestados por otras organizaciones, al tiempo que adaptaba sus actividades a las nuevas necesidades que iban surgiendo. En la ‘jungla’, MSF ofreció atención médica hasta marzo, y agua y saneamiento hasta el verano; también dio apoyo psicológico y se ocupó de gestionar un centro para menores no acompañados en colaboración con otras organizaciones.

En el asentamiento de Grande-Synthe, MSF pasó consulta médica y psicológica mediante clínicas móviles y en marzo completó la construcción de un campo nuevo, compuesto por 370 albergues e instalaciones sanitarias y con capacidad para 1.300 personas. MSF traspasó estas actividades a otras organizaciones en septiembre.

Durante el segundo semestre de 2016, las autoridades francesas cerraron progresivamente los asentamientos y los campamentos fijos. La ‘jungla’ fue desmantelada en octubre y las cerca de 6.000 personas que aún vivían allí (entre ellas 1.900 menores no acompañados) fueron trasladadas a diferentes lugares de la geografía francesa. MSF detuvo sus actividades médicas y psicológicas, pero siguió vigilando la situación y prestando asistencia, ya fuese de forma directa o a través de otras organizaciones.