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Camboya

En 2016, los proyectos de Médicos Sin Fronteras en Camboya se centraron en combatir la hepatitis C y la malaria.

Mapa de los proyectos de Médicos Sin Fronteras en Camboya.
Gastos:  
2,7 M €
Personal sobre el terreno: 
79
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En mayo de 2016, Médicos Sin Fronteras (MSF) lanzó un programa de lucha contra la hepatitis C en Camboya: por primera vez, el tratamiento estará disponible gratuitamente en este país. Aunque se desconoce la prevalencia de la enfermedad, se estima que entre el 2 y el 5% de la población está infectada con este virus de transmisión sanguínea.

El equipo de MSF comenzó por realizar pruebas de detección del VIH en el hospital Preah Kossamak de Phnom Penh, para identificar a pacientes coinfectados con ambos virus; las pruebas se ampliaron en octubre, para incluir a los pacientes derivados por el servicio de hepatología del hospital. Los resultados indicaron que solo un pequeño número de pacientes con VIH estaban también infectados con hepatitis C. A finales de diciembre, 307 pacientes estaban recibiendo tratamiento y otros 183 estaban en lista de espera.

Uno de los hallazgos de los primeros seis meses del proyecto fue que un gran porcentaje de los pacientes con hepatitis C eran mayores, de 55 años de media, y que el 91% tenían más de 40. Se comprobó que la mitad de los pacientes presentaban fibrosis avanzada del hígado, en estados F3 y F4 de la enfermedad (cuando los daños en este órgano ya son graves).

Proyecto contra la malaria

Por otra parte, en el norte del país, MSF mantuvo su proyecto de investigación sobre la eliminación de la malaria en una zona donde se han identificado resistencias al fármaco más potente, la artemisinina. La estrategia consiste en el diagnóstico y tratamiento precoz de las personas con síntomas, combinados con pruebas voluntarias en grupos de alto riesgo (como quienes trabajan en entornos boscosos o en plantaciones).

En 2016, el proyecto se amplió y se realizaron las pruebas a más de 3.000 personas que no presentaban síntomas de paludismo; 33 de ellas resultaron ser portadoras de la cepa más grave y recibieron tratamiento para reducir las posibilidades de transmisión.

Gracias a estos hallazgos, el equipo de MSF será capaz de centrar mejor sus esfuerzos para promover la atención sanitaria de manera más eficaz, así como orientar los próximos pasos de esta investigación.