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30.11.2017

Siria: los servicios médicos, saturados tras los bombardeos en Guta oriental

Pedimos que se respete la atención médica y se realice un reabastecimiento urgente de suministros médicos vitales. Si no se consiguen, los pacientes más críticos corren el riesgo de morir.

Foto de archivo: estas dos ambulancias de Guta oriental fueron destruidas durante un bombardeo aéreo en diciembre de 2016. La semana pasada, un hospital y una ambulancia apoyados por MSF también fueron dañados por bombardeos en la misma región. ©MSF
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En el sitiado enclave de Guta oriental, cerca de Damasco, en Siria, los intensos bombardeos y tiroteos están causando un gran número de heridos y una situación desastrosa para los pacientes que requieren atención médica.

Del 14 al 26 de noviembre, cinco hospitales de campaña que apoyamos en esta zona han respondido a 24 afluencias masivas de víctimas: junto a otras admisiones individuales, hasta ahora la cifra asciende a 576 heridos y 69 muertos.

Sin embargo, el número total de víctimas es mucho mayor, según la información que hemos recibido de las instalaciones locales que no apoyamos regularmente. Así, hasta el momento, el 26% (149) de los heridos y el 25% (17) de las personas fallecidas han sido mujeres y niños menores de 15 años.

“Ahora, durante este periodo de intenso conflicto, es cuando la atención médica para hombres, mujeres y niños se necesita más. Sin embargo, los servicios en Guta oriental están saturados. Incluso quienes se arriesgan para intentar llegar a un hospital o a una clínica comprueban cómo los servicios se han reducido por miedo a los bombardeos. Además, muchas instalaciones están gastando cantidades excepcionales de suministros médicos difíciles de reponer”, explica nuestro director de operaciones, Bertrand Perrochet.

La disponibilidad de la atención médica se ha reducido debido a los bombardeos, los tiroteos y el miedo a los ataques.

El 20 de noviembre, un gran hospital de campaña que apoyamos desde 2013 en Kafr Batna, en Guta oriental, fue alcanzado por dos misiles. Destruyeron un tanque de agua y paneles solares, causaron daños al servicio de hospitalización y dejaron una ambulancia fuera de servicio. Afortunadamente, ningún paciente ni trabajador sanitario resultó grave para llevar a cabo reparaciones vitales.

Entre el 15 y el 18 de noviembre, otros dos hospitales de campaña y una clínica que apoyamos suspendieron temporalmente sus servicios -excepto el de urgencias- por temor a que la vida de los médicos y pacientes se pusiera en peligro.

Los suministros se están agotando

Además de apoyar constantemente con suministros médicos a 21 instalaciones en el área, en momentos de necesidad crítica dejamos suministros de reserva para que se distribuyan. Actualmente, estas reservas se están utilizando a un ritmo acelerado: algunos artículos como las bolsas para sangre, el suero glucosado, los guantes grandes para exploración, el yodo y los antibióticos pediátricos orales se han agotado por completo.

La mayoría de las instalaciones que están en contacto con nuestra organización nos han dicho que necesitan más suministros, no solo para tratar a los heridos, sino para atender a los pacientes enfermos. Si no consiguen suministros médicos vitales, las opciones de tratamiento se reducirán aún más y los pacientes más críticos correrán el riesgo de morir.

Los constantes bombardeos y tiroteos hacen que cada vez más heridos y pacientes no estén recibiendo atención médica y que el personal sanitario se queden en sus casas.

“Los médicos a los que apoyamos y sus pacientes necesitan estar seguros en hospitales y clínicas”, asevera Perrochet. “Pero incluso si las personas pueden llegar a una instalación médica y estar seguros ahí, sin un gran reabastecimiento de suministros médicos vitales en el área, la capacidad de los médicos para salvar vidas será cada vez más limitada”.

#NotATarget #NoSonUnObjetivo

Por todo esto, hacemos un llamamiento a que todas las partes en conflicto respeten el Derecho Internacional Humanitario y la protección de civiles e infraestructuras civiles, incluyendo hospitales y áreas residenciales.

También urgimos al gobierno de Siria a que autorice sin demora el suministro de medicamentos y material médico en Guta oriental por parte de todas las organizaciones y actores humanitarios, ya listos para brindar ayuda.

MSF estamos al tanto de los tiroteos por parte de grupos de oposición armados en el centro de Damasco, la capital. Sin embargo, la falta de autorización para trabajar en las áreas controladas por el gobierno no nos permite saber mucho más sobre la situación ni sobre las necesidades allí.

En el noreste de Siria, gestionamos directamente cinco instalaciones médicas y tres clínicas móviles, colaboramos con otras cinco instalaciones, y apoyamos a distancia a unas 70 instalaciones médicas allí donde no podemos estar directamente presentes. En las instalaciones que apoyamos, no hay personal de nuestra organización. Nuestras actividades en Siria no incluyen las áreas controladas por el autodenominado Estado Islámico (EI), ya que no tenemos garantías de seguridad e imparcialidad por parte de sus líderes. Tampoco podemos trabajar en áreas controladas por el gobierno; nuestras peticiones de acceso no han dado sus frutos. Para asegurar nuestra independencia de cualquier presión política, no recibimos fondos gubernamentales para nuestro trabajo en Siria