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16.09.2019

La nueva prohibición de asilo en Estados Unidos obliga a las personas a volver al peligro

El 11 de septiembre, el Tribunal Supremo de Estados Unidos autorizó a la administración del presidente Trump a aplicar una nueva política en la frontera sur, que prohíbe las solicitudes de asilo para las personas que pasaron por otro país en su ruta hacia EE.UU. y no buscaron asilo primero allí.

Migrantes conversan con un psicólogo de Médicos Sin Fronteras en el pabellón de deportes de Piedras Negras, localidad mexicana en la frontera con EEUU. Febrero de 2019.
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Avril Benoît, directora ejecutiva de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Estados Unidos, responde a esta medida devastadora.

Esta decisión del Tribunal Supremo es devastadora para decenas de miles de personas que buscan seguridad en Estados Unidos. Garantiza que las personas vulnerables, incluidas aquellas que han quedado atrapadas en los puntos fronterizos de EE. UU, y que están intentando seguir el proceso legal designado, no puedan solicitar asilo en Estados Unidos, mientras su caso pasa de tribunal a tribunal.
 
Esta política tiene un alcance masivo y no se limita a los solicitantes de asilo de Centroamérica. Las personas de cualquier país, excepto México, ahora no son elegibles para solicitar asilo en la frontera sur de Estados Unidos. Esto significa que las personas obligadas a huir de Venezuela, Cuba, República Democrática del Congo, Bangladesh o cualquier persona que deba transitar por otro país antes de llegar a Estados Unidos, ya no podrán pedir asilo. Es un veto al asilo.
 
Mientras este caso sea impugnado en los tribunales durante los próximos meses, los solicitantes de asilo de algunas regiones y zonas de guerra más violentas del mundo, seguirán siendo rechazados y abandonados. Tendrán que esperar en refugios superpoblados o en la calle de ciudades inseguras a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México, donde son blanco de robos, extorsiones y secuestros. Otros países como México y Guatemala no son alternativas seguras ni viables para ellos.
 
MSF da atención de salud primaria y psicosocial a migrantes y solicitantes de asilo a lo largo de las rutas de migración en México y en la frontera con EE.UU. Nuestros equipos médicos son testigos de cómo los migrantes y los solicitantes de asilo se encuentran en espera indefinida o abandonados en ciudades de la frontera estadounidense y en otros lugares asignados del interior de México.
 
Nuestros pacientes están traumatizados por la violencia experimentada en sus lugares de origen y a lo largo de la ruta migratoria. Además, son un objetivo del crimen y la violencia al ser obligados a esperar en ciudades extremadamente peligrosas a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México. Para muchos de nuestros pacientes, el asilo en Estados Unidos es la única esperanza que tienen para llegar a un lugar seguro. 
 
El asilo salva vidas. No es una escapatoria legal ni una forma de jugársela al sistema de inmigración. Existe porque para algunas personas, quedarse en sus países de origen es una sentencia de muerte. Esta nueva política abandona a todos los solicitantes de asilo y obliga a las personas a volver al peligro, la violencia y la muerte. Esta es una elección inhumana que juega con las vidas de las personas y revoca todas las leyes nacionales e internacionales sobre refugiados en relación con el derecho a solicitar asilo.