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02.11.2017

Mediterráneo: 600 personas rescatadas, pero se desconoce cuántas pudieron haberse ahogado

Una persona en el agua, apenas sostenida de uno de los tres botes de goma sobrecargado que fueron rescatados en la jornada del 1 de noviembre de 2017 por Médicos Sin Fronteras y SOS Mediterrane en el Mar Mediterráneo
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588 personas se encuentran en este momento a salvo a bordo del Aquarius, un barco de búsqueda y rescate gestionado conjuntamente por Médicos Sin Fronteras (MSF) y SOS Méditerranée, pero un número desconocido están desaparecidas y se presume que pudieron haberse ahogado después de un agobiante día de rescates en el Mediterráneo el 1 de noviembre.

"La situación se convirtió en una pesadilla cuando de repente uno de los tres botes de goma sobrecargado de hombres, mujeres y niños colapsó y decenas de personas cayeron al mar",

dijo Seif Khirfan, médico de MSF a bordo del Aquarius. "Nuestros equipos lanzaron todos los flotadores disponibles, distribuyeron chalecos salvavidas y sacaron a las personas del agua. Pudimos revivir a un hombre que estaba sufriendo un paro cardíaco y que fue luego evacuado en helicóptero a Italia.

Aunque no se recuperaron cuerpos, vimos a personas sumergidas bajo el agua".

Con docenas de personas en el mar, agravado por las temperaturas de invierno del Mediterráneo, hubo múltiples casos de hipotermia leve a moderada. El equipo médico también trató lesiones más antiguas que la gente había sufrido mientras se encontraban en Libia, un país donde los refugiados y los migrantes están expuestos a niveles alarmantes de violencia y explotación.

"Un hombre tenía una fractura abierta y desde hacía un mes, una luxación de su tobillo izquierdo. Me dijo que sufrió la lesión tratando de escapar de los disparos en Libia", contó Khirfan. "Una semana antes, a otro hombre le quebraron el brazo mientras lo detenían arbitrariamente en Libia".

La mayoría de las personas rescatadas por MSF en el Mediterráneo han pasado por Libia y les relatan a nuestros equipos los abusos que sufrieron en manos de traficantes, grupos armados y milicias. Estos incluyen haber sido sometidos a violencia (incluyendo violencia sexual), detenciones arbitrarias en condiciones inhumanas, torturas y otras formas de maltrato, explotación financiera y trabajo forzado.

Las razones por las que la gente abandona sus países de origen son complejas, pero una vez que se encuentran en el mar, en un endeble y abarrotado bote inflable, todos son vulnerables y necesitan ser rescatados y llevados a un lugar seguro. Muchas personas no saben nadar y la mayoría no cuenta con chalecos salvavidas. Es una situación inminente de vida o muerte y el riesgo de ahogarse está siempre presente.

“Las personas no se toman esta travesía a la ligera, la gente no arriesga su propia vida y la de sus hijos si existen opciones más fáciles de evitarlo”, dijo Luca Salerno, quien lidera los equipos de MSF a bordo del Aquarius. “La Unión Europea y cada estado miembro necesita tomar acciones urgentes para proveer canales seguros y legales para las personas que buscan asilo, crear rutas de migración legales y hacer un uso más amplio de los sistemas autorizados de entrada para que las personas no se vean forzadas a arriesgar sus vidas en el Mediterráneo”.