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12.07.2019

Un día como enfermero de refugiados en Etiopía

Chris Sweeney relata su vida como enfermero en un campo de refugiados en Gambella. Responder a las urgencias, cuidar el suministro de material y supervisar el día a día, pero también cenar con sus compañeros y estar al tanto de su equipo de fútbol.

Varias mujeres recolectan agua en el campo de refugiados de Nguneyyiel, en la región etíope de Gambella.
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  • El día comienza…

Me despierto alrededor de las 6:30 de la mañana con el sonido de las aves y los lagartos corriendo en el exterior de mi tienda. Quito la mosquitera, y me lavo la cara en la bomba de agua. Al otro lado de donde vivimos, hay bidones con los que las mujeres recolectan agua.

Me tomo un multivitamínico y mi profilaxis para la malaria, y lleno mis bolsillos de móviles y llaves antes de salir hacia la oficina. Hago una parada en la farmacia central para llevarme algunos paquetes de hielo de la nevera para las actividades de vacunación.

  • Lo que realmente hago

Soy el responsable de nuestros centros de salud en los campos de refugiados de Nguenyyiel y Tierkidi, así como de sus 200 trabajadores. En los últimos seis meses de 2018, hemos realizado 32.000 consultas ambulatorias en nuestras seis instalaciones. Brindamos atención médica a las 800.000 personas de esta región de Etiopía, la mitad de ellos refugiados que huyeron de la violencia en Sudán del Sur

Me encargo de ver cuáles son las necesidades de personal de los centros de salud con la ayuda de nuestro equipo de Recursos Humanos y de la información que recogemos en Excel. También de procurar el material médico y no médico con el apoyo del equipo de los logistas. Suelen ser listas interminables. Los domingos por la tarde, reviso los datos médicos y el uso que hemos dado a nuestros suministros. Eso sí, con la ayuda de una bebida fría y la página de fútbol de Escocia, en la web de la BBC.

Además, hago entrenamientos semanales con el personal de enfermería en cada puesto de salud. Esta semana, estamos repasando la atención a heridas, desde que llega el paciente y entra a la sala, hasta los medicamentos adecuados a recetar en caso de infecciones. Los supervisores gestionan las actividades diarias, pero yo voy de vez en cuando para anotar y evaluar los procedimientos, y comprobar que todo está en niveles óptimos de calidad.

Estos días, hubo una urgencia durante una de las visitas: una mujer inconsciente llegó en brazos de sus vecinos. El equipo –bien capacitado- reaccionó rápido y la diagnóstico y trató por un caso de malaria. La paciente se recuperó totalmente. 

  • Lo mejor de mi trabajo

Amo ser parte de una organización que brinda atención médica y está comprometida con las personas más vulnerables del planeta. No tengo palabras para describir lo que me provoca ser testigo de la bondad innata y la resistencia de personas que han visto cómo la guerra, el hambre y las enfermedades han destruido sus comunidades. 

Estamos siempre muy cerca de las personas a las que atendemos. En mi proyecto actual, esto implica vivir dentro del campo de refugiados. Experimentar diferentes culturas siempre es un privilegio. 

  • Mi mayor logro

Uno de mis mejores recuerdos con MSF es ver cómo el personal crece y se desarrolla. Saber que seguirán brindando atención durante mucho tiempo después de que me yo me vaya. También lograr salvar a bebés y que, después, sus padres los llamen en mi honor.

  • Después del trabajo

Entro al cubículo donde nos duchamos y vierto una jarra de agua sobre mi cabeza, mientras pienso en la escasez de agua y las filas de mujeres y niños que veo caminar todos los días en búsqueda de (algo de) agua. Con el fin de preservar este recurso natural, tardo más en verter la siguiente jarra de agua.

Tomo una bebida fría de la nevera, y comparto la comida y las historias del día con mi equipo, a la luz de unas velas. Antes de ir a la cama, intento encontrar un punto que tenga wifi en el interior del recinto y así enviar un mensaje a mis amigos y familiares.

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Parte del equipo de Mile 91, en Sierra Leona: Sammy, Oosman, Chris y Abdul.

Así es un día como enfermero en MSF.

#conlosrefugiados