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Milagritos Valderrama Saavedra

Perú
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Milagritos es una obstetra de Perú, oriunda de Pucallpa, una ciudad que queda al este del país. Su primera misión con Médicos Sin Fronteras (MSF) fue en México, en la región de Tierra Caliente, Región Norte y Centro, donde la violencia tiene importantes consecuencias humanitarias.

Durante casi 10 meses -de febrero a noviembre de 2017-, ella fue la gestora de las actividades médicas de MSF en la región. Su rol consistía en garantizar la calidad de los servicios médicos para mejorar las condiciones de salud de la población.

Hace pocos días, Milagritos volvió a México, esta vez a la ciudad de Acapulco, para  continuar brindando atención médica con MSF. En esta nota, ella reflexiona sobre su primera experiencia de trabajo con la organización en un contexto latinoamericano.

¿Cuáles eran las mayores problemáticas que presentaban los pacientes de MSF?

El estado de Guerrero es uno de los estados más afectados por la violencia en México. Entre las mayores problemáticas, se encuentran la vulnerabilidad de las embarazadas, los pacientes con enfermedades crónicas, incluyendo patologías mentales; y los menores de 5 años que no cuentan con coberturas efectivas de vacunación ni tratamiento para enfermedades agudas que pueden presentar complicaciones.

Durante la atención prenatal, también hemos visto patologías como por ejemplo infecciones urinarias, hipertensión gestacional, anemia grave, y riesgos de parto prematuro.

Recuerdo que muchos de los que asistían a las consultas llegaban en camionetas o en sus animales de carga, viajando dos o tres horas. Generalmente venían familias enteras, mujeres, niños y ancianos, y traían consigo sus alimentos.

¿Con qué desafíos te encontraste?

Uno de los mayores desafíos estaba relacionado con la falta de acceso a la atención médica: toque de queda, carreteras cerradas por enfrentamientos entre distintos grupos, retenes móviles, entre otros. Todos obstáculos que dificultaban el traslado de pacientes y las referencias médicas.

¿Cuál era la importancia de que MSF esté presente en este contexto?

En la actualidad, la gran mayoría de las casas de salud no están operativas, los centros de salud se encuentran desabastecidos o sin personal sanitario, y en algunos casos, incluso están cerrados. Además, las unidades móviles no cubren todas las comunidades asignadas. Los sistemas de referencias son en su mayoría ineficientes y los hospitales básicos no cuentan con los servicios especializados que deberían ofertar.

Nuestra presencia se torna sumamente importante ya que muchas veces somos la única alternativa de acceso a la atención de salud. No sólo atendemos, sino que brindamos una asistencia atención humanizada, cercana, lo que nos ha permitido en este tiempo contar con la aceptación de las comunidades.

¿Cuál es tu próximo destino y a qué poblaciones vas a atender?

Vuelvo a México, en esta ocasión a Acapulco. Voy a trabajar en un proyecto de atención a la población afectada por la violencia incluyendo la violencia sexual, ya que los niveles de la violencia en esta ciudad son muy elevados y que los sobrevivientes de esa violencia se encuentran con una atención médica y de salud mental muy limitada.

¿Cómo resultó tu primera experiencia en lo personal? 

La experiencia fue muy enriquecedora. Estuvo llena de aprendizajes, retroalimentación de conocimientos y anécdotas de diversos matices. Fue una satisfacción haber podido aportar desde mi trabajo a la construcción y reflexión de procesos que conllevan a desarrollarnos como personas y compartir el compromiso y los valores de MSF como organización humanitaria, en beneficio de la mejora de la salud de las personas. Es importante no perder lo humano y la calidez durante la atención. Todos merecemos que nos atiendan como lo necesitamos.

 

Si te interesó el trabajo de Milagritos, lee más sobre el perfil de obstetra en Médicos Sin Fronteras.

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