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Martín Sosa

Cirujano/a- Córdoba, Argentina
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Mi nombre es Martín, soy cirujano general y trabajo con Médicos Sin Fronteras desde agosto de 2011. Hasta ahora trabajé en cinco misiones, una en Yemen y cuatro en Sudán del Sur. Esta vez, voy a contar de mi experiencia en el segundo país.

Cuando me dijeron que mi misión era en Sudán del Sur lo primero que hice fue buscarlo en el mapa, y no lo encontré hasta que lo busqué en Internet. Es que Sudán del Sur es el país mas joven del mundo: se independizó oficialmente de Sudán en Julio de 2011. Como me imagino que debe pasar en la mayoría de los países nuevos, nadie sabía mucho que esperar y la situación era complicada. Había gente que había sido desplazada de un lado al otro del país, sin hogar, trabajo o acceso a la salud; había conflictos entre tribus y especulaciones sobre posibles enfrentamientos que no ocurrían, contrastando con tiroteos inesperados que lamentablemente afectaban a gente que no tenía nada que ver.

En la mayoría de los proyectos trabajé de cirujano/ortopedista, pero en una ocasión tuve que hacerme cargo, además, de la guardia de pediatría y de la maternidad. Lo bueno de haber trabajado en diferentes proyectos en un mismo país fue el poder ver lo diferente que son las distintas poblaciones de un lugar con respecto al otro, en términos religiosos y culturales. Estuve en Raga, en el oeste, y en Yambio, al sur. Allí, MSF trabaja en forma conjunta con el Ministerio de Salud, en hospitales públicos, haciéndose cargo de las guardias de pediatría, la maternidad y la cirugía de emergencia. La gente en general es muy amable, y el impacto positivo de nuestro trabajo sobre la nutrición infantil y el cuidado pre y post natal en estos proyectos es muy notable.

En Raga tuve mi primer paciente con tétanos neonatal y, como para hacer la situación más difícil, era un bebé prematuro de 1,8kg, hijo de una mujer desnutrida. En manos del mejor equipo de neonatología que uno pueda imaginar, cerca de la mitad de los bebés con tétanos muere, pero – gracias al esfuerzo de todo el equipo local, la familia del bebé y la extraordinaria jefa de enfermería – en tres semanas el paciente se recuperó y fue dado de alta.

Además, estuve en Leer, en un hospital manejado completamente por MSF que provee atención a una gran parte de la población de Unidad, uno de los 10 estados de Sudán del Sur. Es el centro de tratamiento de kala azar y tuberculosis más grande del país, y tiene el quirófano más ocupado en el que trabajé hasta ahora. El promedio de casos quirúrgicos variaba entre tres y ocho por día, y por la noche frecuentemente me despertaban por algún herido por arma de fuego o arma blanca, o alguna cesárea ... o todo junto.

En la zona había mucha violencia, y me acuerdo bien que un día miércoles a las 7 de la tarde llegaron tres autos llenos de gente que había sido herida en un tiroteo, en total 22 casos y siete más en los días siguientes. Fue la primera vez que me encontré con tantos casos al mismo tiempo; como era el único cirujano pensé “y ahora de qué me disfrazo”, pero luego hice el triage de los heridos, y con el trabajo de mi staff en el quirófano, en esterilización y en las salas, y con la ayuda del equipo de logística, todo funcionó muy bien. En las primeras 48 horas, casi 20 de los heridos ya habían sido operados y solo una persona que había llegado en estado grave falleció después de la cirugía. Fueron tres días de trabajo continuo, de dormir poco, pero con muy buenos resultados.

El último proyecto en el que participé en Sudán del Sur fue en Agok/Abyei, en el norte, cerca de la frontera con Sudán, donde MSF maneja un hospital general con un gran afluente de chicos desnutridos. La cantidad de cirugías era baja, pero allí tuve la oportunidad única de operar por primera vez un trauma abdominal por mordedura de hipopótamo.
 

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