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María Celeste Sánchez Bean

Coordinador/a- Colombia
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El Cauca, en el suroccidente colombiano, está atravesado por dos cordilleras que dibujan paisajes de una belleza única. Pero esta misma topografía hace del departamento un lugar estratégico para los diversos grupos armados que operan en la zona. En el Cauca, la violencia llegó hace más de medio siglo de la mano del conflicto armado y  ha invadido hasta los rincones más íntimos de la vida de las personas. Con la violencia llega un dolor que los analgésicos no calman, un miedo que no desaparece al cerrar los ojos, el sueño es evasivo y los sueños ceden espacio a la desesperanza… es entonces cuando la atención psicológica resulta indispensable para aliviar el sufrimiento.

Médicos Sin Fronteras (MSF) llegó al Cauca en 2010 para curar esas heridas menos visibles que ha dejado el conflicto armado. Sus equipos de psicólogos, trabajadores sociales y promotores de salud mental, recorrieron barrios y veredas para que la gente supiera que no es necesario convivir con tanto dolor. Trabajando con las comunidades se logró romper la barrera del estigma con que comúnmente se asocia la atención psicológica, en una lucha contra el temor, el prejuicio y la ignorancia.

Los profesionales de MSF han ofrecido espacios seguros donde casi 5.000 pacientes han podido descargar el peso del dolor a través de la palabra, y así aumentar sus mecanismos de afrontamiento y  reconstruir sus sistemas de apoyo. Además, la organización realizó 760 formaciones con profesionales sanitarios y personas clave de las comunidades. Este año, Médicos Sin Fronteras concluye sus actividades en vistas de la disminución de incidentes relacionados con el conflicto armado, lo cual permitirá reorientar recursos que serán utilizados para responder a situaciones más agudas dentro y fuera del territorio colombiano.

El Cauca vive hoy una frágil calma. El rumor de nuevas armas anuncia que la tormenta no ha terminado, y el recuerdo de un pasado en ruinas sigue ensombreciendo el alma de los caucanos. Pese a la reducción del número de hostigamientos  y combates,  el miedo, el dolor y el silencio siguen eclipsando la vida de la población de la cordillera del Cauca. La falta de acceso a servicios básicos de salud mental es una carencia que claramente dificulta que personas y comunidades logren recuperarse, a la vez que hiere la dignidad humana. Hoy es el turno de la institucionalidad local de dar respuesta a esta necesidad primordial de los habitantes del departamento ofertando el servicio de salud mental en el primer nivel de atención. La salud mental en el Cauca es aún una asignatura pendiente.

Más información:

Desde 2010, MSF ha brindado servicios de Salud Mental a 4.944 víctimas del conflicto armado y sobrevivientes de violencia sexual en la cordillera del Departamento del Cauca, Colombia.  En las 8.597 sesiones realizadas, los psicólogos clínicos identificaron como principales síntomas aquellos relacionados con depresión (tristeza, irritabilidad, desesperanza), ansiedad (preocupación constante, temor excesivo, estrés) y problemas conductuales (agresividad, aislamiento, reducción de vínculos familiares). De la población atendida por MSF, se identificó que eventos relacionados con la violencia fueron los más determinantes en el desarrollo de afectaciones en salud mental. 

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