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Manuel Lannaud

Responsable del desk operacional América Latina
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Manuel Lannaud salió por primera vez a terreno con Médicos Sin Fronteras (MSF) en 1999. Trabajó como logista en varios países africanos; luego como coordinador de proyectos en el Cáucaso y en Medio Oriente. En 2009, se desempeñó como asesor sobre incidencia ciudadana en las oficinas de MSF en Nueva York y desde fines de 2011, está a cargo del equipo multidisciplinario que conforma el desk operacional 4, basado en la oficina de MSF en Buenos Aires desde el año pasado. Inicialmente basada en Barcelona, esta unidad coordina los proyectos de la organización en cuatro países latinoamericanos y, hasta hace poco, en Nigeria.

En esta entrevista, Manuel, de origen francés, nos cuenta más sobre el trabajo que realiza el desk que lidera, ahora desde Argentina.

¿Cuál es el rol de un desk operacional en MSF? ¿Quiénes lo componen?

Los desks son equipos multidisciplinarios que dan apoyo a las misiones en terreno, en todas las áreas en las que éstas trabajan, asegurándose de que sigan las políticas institucionales de la organización. Son intermediarias entre lo que ocurre en el terreno y las decisiones y protocolos de los departamentos técnicos (grupos de expertos en medicina, logística, finanzas y otras áreas) que trabajan en las oficinas de MSF.
El desk también interviene en la definición de las políticas institucionales, ya que está en contacto directo con las misiones en los diversos contextos.
Seis personas componen el desk 4: un responsable operacional –ese es mi rol-, una adjunta, y cuatro encargados de apoyo médico, financiero, logístico y de recursos humanos.
Asimismo, cada equipo operacional tiene a su cargo misiones en varios países.

¿Qué portfolio de países maneja el equipo que liderás?

El desk 4 tiene a su cargo las misiones de Bolivia, Paraguay, Colombia, México y, hasta hace poco, Nigeria. Vale la pena agregar que Nigeria integraba el grupo porque allí estábamos trabajando en contextos urbanos que han crecido muchísimo en los últimos años, como lo hicieron las grandes ciudades latinoamericanas en los ’70 y los ’80; y también porque dada la naturaleza de MSF de abordar las crisis humanitarias “sin fronteras”, es importante mantener portfolios de intervenciones con espíritu internacional.

¿Qué problemáticas abordan los proyectos de MSF en cada uno de estos países y cuáles son los principales desafíos que enfrentan?

En México, MSF tiene un proyecto de apoyo a transmigrantes, personas que atraviesan Centro América para llegar a Estados Unidos. Se trata de poblaciones invisibles por la condición de ilegalidad en la que están a lo largo del trayecto, y son una de las principales víctimas de la violencia endémica de la región. El desafío que enfrentamos es el manejo de la seguridad y la puesta en funcionamiento de un modelo operacional adaptado a la condición móvil de los beneficiarios.

Los proyectos en Bolivia y Paraguay se centran en el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad de Chagas, buscando integrarlos con el sistema de salud de cada país. El desafío aquí es trabajar con una “enfermedad olvidada” con el consiguiente poco interés de gobiernos, farmacéuticas, laboratorios, y otros actores relevantes.

En Colombia MSF brinda atención sanitaria y apoyo en salud mental a las poblaciones afectadas por el conflicto, que enfrentan enormes dificultades para acceder a la asistencia. Allí los desafíos tienen que ver con preservar el espacio del trabajo humanitario entre las partes implicadas.

Por último en Nigeria, el país más poblado de África, teníamos un proyecto que ahora está cerrando. MSF trabajaba en Lagos, al sur, brindando atención médica y servicios de salud sexual y reproductiva a la población de las zonas más pobres de la ciudad. En los barrios donde trabajábamos, la mortalidad es de más del doble que en el resto del país. Aunque el proyecto se está cerrando cerrando, el equipo continúa monitoreando la situación, alertas para brindar una primera respuesta ante eventuales emergencias.

¿Por qué se decidió que este equipo operacional se mude a Buenos Aires? ¿Qué valor agregado ve MSF aquí?

Al principio, el desk operacional 4 trabajó localizado Barcelona y en 2012 llegó a Buenos Aires por diversas razones. Hay un interés institucional en reforzar la presencia de MSF en Latinoamérica y, dado que hace más de 10 años que funciona la oficina de Buenos Aires, al pensar en la relocalización esta ciudad era la opción lógica.
Con esta relocalización, MSF también espera obtener un valor agregado a nivel operacional: por un lado, porque en la región hay expertos y capacidad de apoyo institucional y médico en temáticas de interés para MSF, como las llamadas enfermedades olvidadas (Chagas, tuberculosis, malaria, sida infantil). Por otro lado, en Argentina hay reconocidas instituciones académicas dedicadas a temas que van desde salud a estudios urbanos, que con sus desarrollos e investigaciones seguramente podrán aportar a la labor de MSF.

MSF no tiene por el momento proyectos en Argentina ¿La llegada del desk 4 implica que comenzarán a trabajar aquí?

Es muy importante aclarar que esta relocalización obedece a una decisión institucional que busca una mejor gestión de los proyectos y un mayor aprovechamiento del conocimiento que se genera en Argentina y en el resto de la región; pero por el momento no está prevista la apertura de proyectos en el país.
MSF, como organización especializada en asistir a poblaciones en situación de crisis o emergencia, considera que en Argentina, aunque con deficiencias, existe una estructura de salud con capacidad de respuesta y hoy no hay situaciones de urgencia tan extremas como las que existen en otros países donde estamos presentes. Debido a lo limitado de los recursos de la organización, que trabaja a nivel mundial, nos vemos obligados a priorizar el trabajo en aquellos lugares donde la población se encuentra más desamparada y donde el estado no puede responder.
Sin embargo, vale recordar que MSF asistió a poblaciones en Argentina en dos ocasiones de emergencia críticas. En 2002, a raíz de la crisis económica, se realizó un proyecto de capacitación a agentes sanitarios y donación de medicamentos y software para optimizar la gestión de farmacias hospitalarias en Jujuy, Salta, Chaco y Formosa. MSF también brindó asistencia en 2003, durante las inundaciones en la provincia de Santa Fe.

 

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