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Lucía O´Connell

Enfermera- Argentina
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Nota realizada por Rocio del Valle Higgins. 

Lucía O´ Connell o Lucy, como la conoce la mayoría, es una enfermera argentina que trabaja en Médicos Sin Fronteras (MSF). Desde hace nueve años se encuentra en Ciudad del Cabo, Sudáfrica y actualmente combate el COVID-19 trabajando junto a su marido en el SAMU (Unidad Médica Sudafricana, por sus cifras en inglés). El objetivo de este departamento es brindar apoyo estratégico a actividades médicas relacionadas con el VIH/sida, tuberculosis (TB) y hepatitis C.

El personal de MSF lidia día a día con enfermedades sumamente severas en todas partes del mundo, pero esta pandemia trae sus propios desafíos. “El nuevo coronavirus es más infeccioso de lo que pensábamos y hay mucha incertidumbre; por lo que los equipos médicos están aprendiendo en el hacer”, comenta Lucía.

“Acá, la cuarentena es obligatoria desde el 27 de marzo y se cerró todo para darle tiempo a los servicios de salud a que se acomoden para cuando llegue el pico, que es lo que está pasando ahora”, confirma Lucía. Según los informes de principios de septiembre de 2020, en Sudáfrica hay un total de 638.517de casos confirmados de personas con COVID-19.

La enfermera cuenta que, a toda hora, junto al resto de los médicos y enfermeros, se replantean de qué manera pueden responder y cómo pueden acompañar tanto a los pacientes como al mismo personal sanitario. “Ya tenemos muchos casos que se están extendiendo a pabellones de hospitales y hay mucho personal de salud contagiado también. Si bien los insumos ya llegaron, al principio no había barbijos ni protección para los médicos”, lamenta Lucía.

La argentina y su marido, el director de la Unidad Médica Sudafricana, dan entrenamientos a profesionales de la salud, ya sea cara a cara o virtualmente, para que puedan gestionar la atención de pacientes con VIH/sida, hepatitis C y ahora también al nuevo coronavirus. “Cuando trabajo desde casa, la jornada se hace más larga y veo que eso le pasa a mucha gente, no solo a mi sector”, dice la enfermera de MSF.

Según recuerda, desde su infancia en Adrogué, en la Zona Sur de Buenos Aires, supo que quería ser enfermera en otros países del mundo, aunque no sabe muy bien por qué. “Mi madre es inglesa y cuando contábamos con los recursos, íbamos a Inglaterra y Noruega a visitar a nuestra familia. Y por eso siempre supe que había algo del otro lado del planeta que no conocía muy bien y empecé a pensar cómo era la vida en otros lugares”, asegura.

Cuando terminó el colegio secundario, Lucía decidió irse a Inglaterra para buscar su rumbo, siempre con el deseo de ser profesional de la salud.

“Tardé unos buenos años en juntar valor para aplicar en las universidades de allí” admite Lucía, “hasta que lo hice y me aceptaron en dos y yo me decidí por la Florence Nightingale Faculty of Nursing and Midwifery, en el centro de Londres”.

“Comencé trabajando en un hospital de enfermedades tropicales, y un día un integrante de MSF vino a dar una charla”. Apenas comenzó a contar su experiencia, se dio cuenta de que esa era la organización de la que ella quería formar parte.

“Mandé una solicitud y me llamaron para realizar un proceso de entrevistas hasta que quedé seleccionada.”

Ese año, entre la aplicación para MSF y la propuesta para su primera misión, Lucía conoció a Tom, quien es su actual marido y médico que ya había trabajado para la organización. “Al año siguiente nos fuimos los dos juntos a Camboya y esa fue mi primera misión en un proyecto de MSF, enfocado en salud sexual y reproductiva, más específicamente, de VIH/sida”, dice.

A sus 50 años, Lucía pasa tiempo con su marido y sus dos hijas y conversa de manera frecuente con sus amigas de la infancia que la ayudan a afrontar estos tiempos difíciles“. Cuando hablo con ellas, pierdo el miedo”, dice.

Cada dos o tres años esta enfermera de MSF suele volver a su país natal para pasar tiempo con sus amigos y familia, que confiesa que le encanta, pero, como mucha otra gente, esta vez no sabe cuándo podrá visitar la Argentina nuevamente.

 

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