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Lucas Molfino

Médico/a- Santa Fe, Argentina
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Lucas ya cuenta con una amplia experiencia en el terreno, habiendo participado de misiones de MSF en Uganda, Liberia, Etiopía y Zambia.

MSF trabaja en Uganda, el país en el que Lucas realizó su primera misión, desde 1980. En Lalogi, el campo de desplazados en el que trabajó Lucas, MSF, además de atención básica, ofrece asistencia obstétrica de urgencia y tratamiento de VIH/Sida.

Marzo 2009

Los campos de desplazados de Gulu, en el norte de Uganda, son un paraje distante y aislado, donde el espacio de la sabana Africana se vuelve por momentos claustrofóbico. El agua y la comida son bienes escasos, la electricidad es una leyenda urbana y las casas no son más que chozas de adobe y paja.

El centro de salud del campo de desplazados de Lalogi, en las afueras de Gulu, fue mi primer destino como médico dentro de la organización. La vida fue dura y las comodidades y las distracciones, inexistentes, pero con seguridad puedo decir que fue uno de los períodos más intensos de mi vida, en los que entendí nuevas formas de trabajo y de pensamiento, aprendí a compartir cosas y a respetar diferencias culturales y creencias, pero sobre todo creo que adopté una visión más realista del mundo en que vivimos y de su brutal indiferencia.

Lamentablemente, en la mayoría de lugares donde tuve la oportunidad de trabajar, tener una vida digna sólo se reducía a seguir vivo. Evitar morir de hambre o de malaria era, y es, una costumbre casi cotidiana.

Trabajo con Médicos Sin Fronteras desde hace tres años en contextos muy diferentes y, si bien con los equipos que trabajé fue muy difícil lograr cambios estructurales en el contexto en el cual desarrollábamos nuestras actividades, si puedo decir que tratamos de mitigar el sufrimiento o hacer un poco más digna la vida de muchas personas.

Existen millones de personas que sufren padecimientos que duran toda una vida. Muy lejos de nosotros, o muy cerca. Su historia personal y mínima es a la vez colectiva y máxima. Hasta dónde somos responsables o hasta dónde debemos involucrarnos es una pregunta en que la respuesta es de índole estrictamente privada. Pero como decía el poeta inglés John Donne, no había que preguntar por quien doblan las campanas en señal de duelo, y en su glorioso verso final aclaraba: “La muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad; y por consiguiente, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti".

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