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Javiera Puentes

Médico/a- San Felipe, Chile
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En India, prestar atención sanitaria a una población de más de 1.000 millones de habitantes supone un gran reto para las autoridades de salud y hay enormes disparidades entre los servicios prestados en diferentes estados del país.

Durante 2009, en el estado de Bihar, al noreste de India, los equipos de MSF atendieron a niños de 6 meses a 5 años afectados de desnutrición aguda, y además trataron a más de 2.000 pacientes con kala azar, una enfermedad parasitaria que puede ser mortal.

La dra. Javiera Puentes comparte a continuación sus impresiones sobre su primera misión con MSF en Bihar.

Octubre 2010

Una cree que viene a ayudar y es un poco al revés... tras tanto desastre hay una belleza increíble, una cantidad de cosas que aprender, tanto en la medicina como en lo humano... Trabajar con MSF me recuerda cada día el por qué elijo esta vida.

India es uno de los países más ricos y más desiguales del mundo. Un tercio de los niños, en el estado de Bihar, nacen bajo peso. Fue tan impresionante el primer día, en mi primera misión, ver a un niño de 9 meses pesando 2 kilos y medio, ver niños de 4 años que aún no caminan, ver cómo las neumonías que en mi país se internan en la Unidad de Cuidados Intensivos acá son tratadas en una sala con lo básico… Y, sin embargo, tras terminar el programa de malnutrición, ¡el cambio es abrumador! La cantidad de cosas que se pueden resolver con pocos recursos, es impresionante. Pienso en el mundo occidental que sigue gastando millones en fármacos para bajar de peso, mientras cientos de miles mueren de desnutrición, de malaria, de kala azar, sin que eso motive a las grandes industrias farmacéuticas, que no ven en estos pacientes un mercado rentable...

La situación no se puede explicar en palabras. India es un país tan rico culturalmente, tan rico en recursos naturales, tan desarrollado, pero Bihar está lejos de todo eso. La violencia invisible a la que los niños son sometidos día a día, sólo es comparable con la fuerza con la que se recuperan. Pienso en Chile, en mis amigos diciéndome lo valiente que soy por elegir esta vida, pero al ver cómo la gente lucha, cómo caminan kilómetros para llegar al centro de nutrición, cómo el staff nacional elige dejar sus acomodadas vidas en Delhi para venir a ayudar a su gente, cómo llegan cada día llenos de alegría, trabajando horas extras, y me parece que yo, que estoy conociendo el mundo haciendo lo que me gusta, no puedo compararme con la valentía de toda esta gente.

Cada día que pasa me enamoro más de India. La gente me acoge y comparte sus vivencias. Los pacientes no comprenden quién soy, ni por qué no hablo su idioma, y luego jugamos, hablamos un hindi rudimentario con ellos y sus mamás, nos comunicamos con gestos, y ese lenguaje empieza a crear lazos, me sumerjo en la vida diaria de Bihar, y me parece que mis niños son viejitos, sus ojos tienen miradas tan intensas... Día a día se marca una diferencia, se logra algo. Se pierde a veces, pero lo que logramos hacer acá es lo que le da energía al programa. Nunca creí que venir a ayudar me pudiese ayudar tanto....

Pienso seguir y seguir con MSF, y seguir aprendiendo de cada experiencia. India me está adoptando, me siento feliz acá, es la gente más fuerte y sencilla y desprendida que he visto hasta ahora. La emergencia crónica invisible está siempre presente. Y esto pareciera hacerles más conscientes del día a día. Soy feliz de ser médico, de devolver esta suerte que tuve de poder estudiar, de haber nacido donde nací, de poder estar en contacto con todo esto.

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